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Mes: septiembre 2018

¿Es Telegram realmente seguro?

Posted on 23/09/2018 - 13/10/2018 by Anonymous Chile

Telegram vuelve a estar en boga y no precisamente por una buena razón. Las agrupaciones terroristas y criminales están animando a sus seguidores a usar Telegram para que las conversaciones que realizan sean invisibles a los agentes de la ley, pero, según algunos expertos en seguridad, la aplicación puede no ser tan segura como los terroristas piensan.

Telegram es un servicio de mensajería instantánea segura, de código libre, con cifrado E2E y autodestrucción de mensajes utilizado por muchas más personas de las que aparece en el telediario, ya que de hecho, no solamente los criminales utilizan esta aplicación, sino que el año pasado consiguió más de 50 millones de usuarios nuevos y se enviaron a través de ella más de 1 billón de mensajes al día.

Es por ello así que el investigador de seguridad conocido como «The Grugq» ha indicado en su blog varias falencias en el respectivo software que podrían arriesgar la privacidad de la información y comunicaciones ahí transferidas.

Propenso a errores

La función de comunicación cifrada no viene preconfigurada por defecto. Es decir, si queremos tener una comunicación privada, primero debemos acceder al perfil del usuario con quien deseamos comunicarnos y seleccionar “Nuevo chat secreto” antes de comenzar y esto no cubre las conversaciones grupales. Además, no es posible cifrar una conversación existente.

Robo de contactos

Telegram requiere de un número de teléfono móvil para ingresar y carga todos los contactos guardados en la tarjeta SIM del dispositivo en sus servidores con el objetivo de sincronizarlos para ver si alguno ya tiene una cuenta y así conectarlo inmediatamente con el presente usuario, lo cual genera un registro de las comunicaciones de dicha persona sin su consentimiento ni autorización que podría identificar y rastrear a las personas con quienes habla por teléfono mediante la recopilación del mencionado registro, el cual señala los contactos enlazados a su número telefónico y que se encuentra almacenado en los servidores de la plataforma.

“Esto permite a Telegram construir un mapa de la red social y conocer la forma en que sus usuarios se conocen” – escribe the Grugq en su blog.

Fuga de metadatos

El uso de un teléfono móvil expone a una gran cantidad de metadatos. Incluso si la comunicación segura está activada, la policía puede recoger metadatos para comprometer los servidores, lo cual ayudaría a localizar a quién se refirió a quién, en qué momento, desde qué dispositivo y ubicación geográfica.

El cifrado

Muchos expertos en seguridad están preocupados por el cifrado que usa Telegram, aunque este nunca se ha vulnerado públicamente teniendo en cuenta que la propia aplicación anunció un concurso en el cual quien consiguiese romper su cifrado, conseguiría un premio de USD $300.000, pero nadie lo ha reclamado aún.

En consecuencia, podemos sugerir que se utilice Telegram desde máquinas virtuales con Tails, Whonix, Heads, Kodachi, Qubes OS o Subgraph OS montadas sobre sistemas operativos corriendo en modo portable y todo cubierto bajo VPN (es posible buscar sugerencias aquí) complementada con El Enrutador Cebolla (TOR, The Onion Router), mediante una cuenta de usuario registrada con tarjetas SIM totalmente vacías y desechables para así actualizar periódicamente el número telefónico enlazado a la cuenta y cifrar los mensajes (sobre todo aquellos más delicados o con información altamente confidencial) con criptografía asimétrica con GPG (GNU Privacy Guard).

Junto a esto también, para profundizar aún más en el tema, los detalles sobre el funcionamiento de Telegram y sus riesgos de seguridad, dejaremos un informe en PDF donde se explica específicamente la materia en disputa.

CCN-CERT: Riesgos de uso de Telegram

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El TS ruso ratifica la solicitud del FSB de tener acceso a las claves de cifrado de los mensajes de Telegram

Posted on 23/09/2018 by Anonymous Chile

El Tribunal Supremo de Rusia ha confirmado las peticiones del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de que Telegram proporcione sus claves de cifrado para acceder al contenido de los mensajes de los usuarios, tal y como ha informado esta mañana la agencia de noticias Interfax.

El Alto Tribunal apoya el argumento del FSB que establece una distinción entre recibir los medios para descifrar el contenido y recibir acceso al contenido mismo.

Por ello, la cesión de las claves de cifrado “sólo crea la base para acceder a la información“, sin que ello implique ninguna violación del derecho constitucional de los ciudadanos rusos al secreto de la correspondencia.

Adoptada en 2016, la nueva legislación rusa (denominada “Ley Yarovaya” o “Ley del Gran Hermano”) requiere que las aplicaciones de mensajería y otros “organizadores de la distribución de información” añadan código adicional a los mensajes electrónicos para que el FSB pueda descifrarlos.

En su momento, Telegram aceptó registrar su servicio en Rusia, pero se negó a cooperar con el servicio secreto debido a que “las leyes del país eran incompatibles con la política de privacidad de Telegram”.

En abril de 2018, un tribunal de Moscú decidió bloquear “inmediatamente” el acceso al la aplicación de mensajería instantánea, tras la negativa de Telegram a proporcionar las claves de cifrado al FSB. El juicio duró menos de 20 minutos, según informes de los medios de comunicación. Tuvo lugar en ausencia de la defensa de Telegram y el fundador de Telegram, Pavel Durov, se negó a “legitimar” con su presencia lo que él considera una “farsa abierta”.

Como consecuencia de dicha decisión judicial, Roskomnadzor, el regulador ruso de Internet y telecomunicaciones, intentó bloquear el acceso al servicio en Rusia. Dichos intentos han tenido poco éxito hasta el momento pero si que han ocasionado daños sustanciales a numerosas empresas, algunas sin relación alguna con Telegram.

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Anarquismo, insurrecciones e insurreccionalismo

Posted on 23/09/2018 by Anonymous Chile

La insurrección —el levantamiento armado del pueblo— ha estado siempre rondando al corazón del anarquismo. Los primeros documentos programáticos del movimiento anarquista, fueron redactados por Bakunin y por un grupo de republicanos europeos de izquierda insurgente en transición al anarquismo en la Italia del 1860. En ellos, no rompían con el insurreccionalismo, sino que con el republicanismo de izquierda; poco después, Bakunin tomaría parte en una insurrección en Lyon, en 1870.

La política radical europea de los cien años previos, había estado dominada por insurrecciones diversas, desde que la exitosa insurrección de 1789, en Francia, desencadenó el proceso que llevó al derrocamiento global del orden feudal. El asalto a la Bastilla del 14 de Julio de 1789 demostró el poder del pueblo en armas; este movimiento insurrecional que cambiaría la historia de Europa, probablemente fue llevado a cabo por tan sólo mil personas.

Insurrección y política de clases

1789 también impuso el patrón de que, siendo la clase trabajadora la que constituía la masa insurgente, fue la burguesía la que cosechó los beneficios —suprimiendo a las masas en el proceso de introducir su dominio de clase. Esta lección no pasó desapercibida para quienes vieron la libertad como algo que involucraba la liberación económica y social de todos, y no el derecho de una nueva clase a explotar “democráticamente” a las masas.

En las insurrecciones republicanas que estallaron en Europa en el siglo siguiente, y particularmente en 1848, el conflicto entre las clases de capitalistas y pequeños capitalistas republicanos con las masas republicanas, se agudizó más y más. Hacia 1860, este conflicto llevó a la emergencia de un movimiento específicamente socialista que crecientemente fue percatándose de que la libertad para todos es algo que la burguesía republicana combatiría —del lado del viejo orden de ser necesario. Para Bakunin, fue la experiencia de la insurrección polaca de 1863 la cual le aclaró definitivamente que la burguesía republicana temía a una insurrección campesina más que al Zar. Entonces, la lucha por la libertad tendría que realizarse bajo una nueva bandera —una que buscase la organización de las masas trabajadoras según sus intereses exclusivos.

Estos anarquistas tempranos, acogieron las nuevas formas emergentes de organización obrera, y en particular, la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. Pero pese a que vislumbraron el poder de la clase obrera organizada en sus sindicatos, a diferencia de la mayoría de los marxistas, no entendieron esto como señal de que el capitalismo podría ser reformado. Los anarquistas insistían en que la insurrección sería aún necesaria para derrocar a la vieja clase dominante.

Insurrecciones anarquistas tempranas

Los intentos insurreccionalistas anarquistas se desarrollaron junto al crecimiento del movimiento. De hecho, incluso antes del alzamiento de Lyon, el anarquista Chávez López ya había estado envuelto en un movimiento insurgente indígena en México en abril de 1869, proclamando un manifiesto que llamaba a «reemplazar con el principio de gobiernos comunales autónomos,la soberanía del gobierno nacional, ya conocido como el corrupto colaborador de los hacendados».[1] En España en los 1870s, los intentos de los obreros de formar sindicatos enfrentaron una fuerte represión, con los anarquistas involucrados en múltiples insurrecciones, las que en el caso de algunos pequeños centros industriales durante las insurrecciones de 1873, fueron localmente exitosas. En Alcoy, por ejemplo, luego de que los obreros papeleros en huelga por una jornada de ocho horas fueran reprimidos, “los obreros ocuparon e incendiaron las fábricas, asesinaron al alcalde, y marcharon por las calles con las cabezas de los policías que habían masacrado”[2] En España se verían muchas insurrecciones lideradas por los anarquistas, antes de llegar a la más exitosa —aquella que enfrentó y casi derrotó al golpe fascista de Julio de 1936.

En Italia en 1877, Malatesta, Costa y Cafiero lideraron una banda armada en dos poblados de la Campania. Ahí quemaron los registros de impuestos y declararon el fin del reinado de Víctor Emmanuel —sin embargo, sus esperanzas de despertar la insurrección fracasaron y las tropas no tardaron en llegar. Bakunin ya había estado involucrado en un intento de insurrección en Boloña, en 1874.

Los límites de las insurrecciones

Muchos de estos intentos insurreccionales tempranos, llevaron a una severa represión estatal. En España, el movimiento fue forzado a la clandestinidad a mediados de los 1870. Esto llevó al movimiento al período de la “Propaganda por el Hecho”, en el que algunos anarquistas reaccionaron a esta represión con el asesinato de elementos de la clase dominante, incluídos algunos reyes y presidentes. El Estado, a su vez, escaló la represión, luego de algunos bombazos en Barcelona en 1892, y alrededor de 400 personas fueron llevadas a las mazmorras de Montjuich, donde fueron torturadas. Se les arrancaron las uñas, los hombres colgaban de los techos y sus genitales les eran torcidos y quemados. Muchos murieron a causa de la tortura antes de ser llevados a juicio y cinco serían luego ejecutados.

Se puede argumentar que la falla teórica fatal durante este período, fue la creencia de que los trabajadores en todas partes estaban prestos a rebelarse y por tanto, todo lo que los grupos anarquistas debían hacer era encender este reguero de pólvora con una insurrección. Esta debilidad teórica, no sólo era exclusiva del anarquismo —como ya hemos visto, tal era también el enfoque del republicanismo radical, lo que significó que a veces, como en España y en Cuba, anarquistas y republicanos se encontraron luchando juntos en contra de las fuerzas estatales. En otros lugares, la izquierda también jugó tal rol —la Rebelión de Pascuas de 1916 en Irlanda vio una alianza militar entre sindicalistas revolucionarios y nacionalistas.

Sin embargo, la aproximación organizativa original de los anarquistas del círculo de Bakunin no se limitaba a organizar intentos insurreccionales, sino que además, incluía el involucramiento de los anarquistas en las luchas de las masas obreras. Si bien algunos anarquistas respondieron a las circunstancias generando una ideología alrededor del “ilegalismo”, la mayoría comenzaba a orientarse hacia estas luchas de masas y, en particular, formaban y entraban a los sindicatos de masas, sobre bases sindicalistas revolucionarias. En los primeros años del siglo XX, los anarquistas participaban, o sencillamente formaron, la mayoría de los sindicatos revolucionarios que dominaron la arena de la política radical hasta la Revolución Rusa. Muchas veces, estos mismos sindicatos se veían ellos mismos envueltos en insurrecciones, como en 1919 en Argentina y Chile, que incluyó en Chile a trabajadores que “tomaron posesión de la ciudad patagónica de Puerto Natales, bajo las banderas rojas y los principios anarco-sindicalistas”.[3] Anteriormente, en 1911, los anarquistas mexicanos del PLM, con ayuda de muchos miembros de la IWW de los EEUU, “organizaron batallones… en Baja California y tomaron posesión de la ciudad de Mexicali y de las áreas circundantes”.

Insurrecciones y Comunistas Anárquicos

La tradición organizativa de los anarco-comunistas en el anarquismo, puede ser rastreada hasta Bakunin y los primeros documentos programáticos producidos por el emergente movimiento anarquista de los 1860s. Pero estas ideas organizativas no fueron desarrolladas de ninguna manera colectiva, sino hasta la década del 1920. Aún había individuos y grupos que defendían los principios claves del anarco-comunismo organizado; presencia en la lucha de masas del pueblo obrero y necesidad de una organización y propaganda anarquistas específicas.

El anarco-comunismo se perfiló claramente en 1926 cuando un grupo de revolucionarios exiliados analizaron el por qué del fracaso de sus esfuerzos hasta la fecha. El resultado de este proceso fue la publicación de un documento conocido como la “Plataforma Organizativa de los Comunistas Libertarios”, que ya hemos en otras ocasiones analizado en detalle.[4]

Lo relevante en este caso, es llamar la atención de que, al igual que sus predecesores de 1860, este grupo de anarco-comunistas trataban de aprender de la participación de los anarquistas en las insurrecciones y revolución del período de 1917-1921. En este grupo se encontraba Nestor Makhnó, figura clave de la masiva insurrección conducida por los anarquistas en la Ucrania occidental. El Ejército Insurgente Revolucionario de Ucrania luchó durante esos años contra los austro-húngaros, contra los pogrom anti-semitas, varios ejércitos blancos y contra el Ejército Rojo controlado por los bolcheviques.

Los “plataformistas”, como se les llamaría después, escribieron “El principio de la esclavitud y de la explotación de las masas por la violencia, constituye la base de la sociedad moderna. Todas las manifestaciones de su existencia: economía, política, relaciones sociales, descansan sobre la violencia de clase, cuyos órganos de los que sirve son: Autoridad, la policía, el ejército, los juzgados… El progreso de la sociedad moderna: la evolución del Capital y el perfeccionamiento de su sistema político, fortalece el poder de la clase dominante, y hace la lucha en contra de ellos más difícil… El análisis de la sociedad moderna nos lleva a la conclusión que la única vía para transformar la sociedad capitalista en una sociedad de trabajadores libres, es la vía de la Revolución Social violenta”.[5]

La experiencia española

El siguiente desarrollo del comunismo anárquico, una vez más, iba de la mano de quienes habían estado al centro de una experiencia insurreccional — esta vez, el grupo “Los Amigos de Durruti”, activos en la insurrección de Barcelona de Mayo de 1937. Los “miembros y simpatizantes (de los Amigos de Durruti) eran camaradas prominentes del frente de batalla de Gelsa”.[6]

Los Amigos de Durruti estaba compuesto de miembros de la CNT que eran altamente críticos del rol jugado pro esta organización en 1936: “No se supo valorizar la C.N.T. No se quiso llevar adelante la revolución con todas sus consecuencias. Se temieron las escuadras extranjeras… ¿Es que se ha hecho alguna revolución sin tener que afrontar innúmeras dificultades? ¿Es que hay alguna revolución en el mundo de tipo avanzado que haya podido eludir la intervención extranjera?… Partiendo del temor y dejándose influenciar por la pusilanimidad no se llega nunca a la cima. Solamente los audaces, los decididos, los hombres de corazón, pueden aventurarse a las grandes conquistas. Los temerosos no tienen derecho a dirigir las multitudes… La C.N.T. debía encaramarse en lo alto de la dirección del país, dando una solemne patada a todo lo arcaico, a todo lo vetusto, y de esta manera hubiésemos ganado la guerra y hubiéramos salvado la revolución… Pero se procedió de una manera opuesta… Se inyectó un balón de oxígeno a una burguesía anémica y atemorizada”.[7]

A lo largo y ancho del mundo, el anarquismo había sido aplastado en el período previo, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Los anarquistas se vieron participando en los movimientos guerrilleros anti-fascistas de Europa durante la Guerra, pero después, fueron reprimidos tanto por el “comunismo” oriental, así como por la “democracia” occidental. En Uruguay, uno de los pocos lugares donde un significativo movimiento anarquista sobrevivió, la FAU libró una lucha armada clandestina en contra de la dictadura militar en los 70s. Los anarco-sindicalistas cubanos, en particular los obreros tabacaleros, jugaron un significativo rol en la Revolución Cubana, sólo para ser reprimidos posteriormente por el nuevo régimen.

La ideología del insurreccionalismo

Hay una larga tradición en el anarquismo de construir ideologías alrededor de una táctica. No sorprende, entonces, que a larga y honda participación de anarquistas en insurrecciones ha dado origen a una ideología anarquista insurreccionalista.

Una definición temprana del insurreccionalismo (en inglés) la encontramos en esta traducción de 1993: “Consideramos como la forma de lucha más adecuada en el presente estado del conflicto de clases, en casi todas las situaciones, a la lucha insurreccional, y esto es particularmente cierto en el área mediterránea. Por práctica insurreccionalista, nos referimos a la actividad revolucionaria que intenta recuperar la iniciativa en la acción y no se limita a esperar o a simples respuestas defensivas para atacar a las estructuras de poder. Los insurreccionalistas, no se suscriben a las prácticas cuantitativas de esperar, por ejemplo, a los proyectos organizativos cuyo primer objetivo es crecer en números antes de intervenir en las luchas, y que, durante este período de espera, se limitan al proselitismo y a la propaganda, o a la tan estéril como inocua contrainformación”.[8]

Como ideología, el insurreccionalismo se origina en las peculiares condiciones de Italia y Grecia en la post-guerra. Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, había una posibilidad revolucionaria real en ambos países. En muchas áreas, los partisanos de izquierda expulsaron a los fascistas antes de que las fuerzas aliadas llegaran. Pero según los acuerdos de Yalta, Stalin instruyó a la izquierda revolucionaria oficial en el Partido Comunista, que contuvieran la lucha. Como resultado de ello, Grecia pasaría décadas bajo dictaduras militares, mientras que en Italia, el Partido Comunista, continuaba conteniendo las luchas. El insurreccionalismo fue una entre muchas ideologías socialistas nuevas que nacieron debido a estas particulares circunstancias. El desarrollo del insurreccionalismo en ambos países, empero, está más allá del enfoque de este artículo. Lo que más nos interesa, es el desarrollo de la ideología insurreccionalista en el mundo angloparlante.

Insurreccionalismo en el mundo angloparlante

Un insurreccionalista ha descrito cómo las ideas llegaron desde Italia, “El anarquismo insurreccionalista se ha desarrollado en el movimiento anarquista de habla inglesa desde los 80s, gracias a las traducciones y escritos de Jean Weir en sus ‘Ediciones Elephant’ y en su revista ‘Insurrection’… En Vancouver, Canadá, los camaradas que participaban en la Cruz Negra Anarquista, así como en el Centro Social Anarquista local, y en las revistas ‘No Picnic’ y ‘Endless Struggle’ fueron influenciados por los proyectos de Jean y esto conllevó a la práctica siempre en desarrollo de los anarquistas insurreccionalistas de esa región hoy día… La revista anarquista ‘Demolition Derby’ en Montreal también hablaba de algunas noticias anarquistas insurreccionalistas en aquellos días”.[9]

Que ese insurreccionalismo surgiera como una tendencia más distinguible en el anarquismo angloparlante en este período, tampoco debiera sorprendernos. El masivo rebrote que el anarquismo experimentó con los movimientos de protestas a los foros globalizadores fue en parte debido al gran grado de visibilidad de las tácticas del Bloque Negro. Luego de las protestas al Foro de Praga en el 2000, el Estado aprendió cómo reducir enormemente la efectividad de tales tácticas. Poco después de las desastrozas experiencias de Génova y de un número de Blooques controlados en los EEUU, surgieron argumentos que enfatizaban una mayor militancia y una organización de carácter más clandestino , por una parte, así como alejarse del espectáculo de las protestas en los foros, por otra.

A la vez, muchos jóvenes que entraban a la política anarquista por vez primera, frecuentemente, asumían de manera incorrecta que la imagen militante que les había llamado la atención por vez primera en las noticias, era producto del insurreccionalismo en particular. De hecho, la mayor parte de las variantes de anarquismo clasista, incluyendo los anarco-comunistas y sindicalistas revolucionarios, habían participado en protestas al estilo del Bloque Negro en estos foros. Como todas estas variantes consideran que la insurrección es una parte significativa para alcanzar la sociedad anarquista, no hay nada de sorprendente en que se hayan involucrado en un poco de lucha callejera en las ocasiones en que tales tácticas tenían sentido. Para el foro de Génova, cuando el Estado ya había, obviamente, aumentado los niveles represivos a su disposición, los anarco-comunistas debatían si tales tácticas tendrían futuro, en las columnas de revistas como ‘Red & Black Revolution’ y otras.

Las ideas del insurreccionalismo

Es probablemente de utilidad el aclarar ciertos mitos sobre el insurreccionalismo desde el comienzo. El insurreccionalismo no se limita a la lucha armada, pese a que pueda incluir la lucha armada, y la mayoría de los insurreccionalistas son bastante críticos del elitismo de las vanguardias armadas. Ni tampoco quiere decir que están constantemente tratando de comenzar insurrecciones; la mayoría de los insurreccionalistas son los bastante inteligentes como para darse cuenta de que el programa máximo no es siempre posible, aún cuando estén siempre dispuestos a condenar a otros anarquistas por esperar.

¿Qué es entonces el insurreccionalismo? “Do or Die” n.10, publicó una introducción útil[10], con el título de “Anarquismo Insurreccionalista: ¡Organizándonos para Atacar!”.[11] Usaré citas de manera sustantiva de esta artículo en la discusión que sigue.

El concepto de “ataque” está en el corazón de la ideología insurreccionalista, el cual se explica como sigue:

“El ataque es el rechazo de la mediación, de la pacificación, del sacrificio, de la acomodación, de tranzar en la lucha. Es mediante la acción y el aprendizaje para la acción, no mediante la propaganda, como abriremos el camino a la insurrección, pese a que el análisis y la discusión tengan un rol en la clarificación acerca del cómo actuar. Esperar sólo enseña a esperar; al actuar, se aprende a actuar”.

Este ensayo se basa en varios trabajos insurreccionalistas previamente publicados, uno de ellos “Con el Cuchillo Listo”, explica que:

“La fuerza de una insurrección es social, no militar. La rebelión generalizada no se mide con los encuentros armados, sino que con el grado en que la economía se paraliza, los lugares de producción y distribución son tomados, la circulación gratuita que consume a todo cálculo… Ningún grupo guerrillero, sin importar cuán efectivo sea, puede reemplazar a este movimiento grandioso de destrucción y transformación”.[12]

La noción insurreccionalista del ataque no se basa en una vanguardia que logre la liberación para la clase obrera. En cambio, están claros de que “a lo que el sistema teme, no es tanto a estos actos de sabotaje en sí, sino que a que se propaguen socialmente”.[13] En otras palabras, las acciones directas de pequeños grupos sólo pueden ser exitosas si son asumidas por la clase obrera. Esta es una manera más útil de discutir la acción directa que el debate más convencional de la izquierda que polariza en dos extremos, “grupos de acción directa”, que ven a sus acciones como objetivos en sí mismas, versus organizaciones revolucionarias que rechazan pasar de la propaganda para la acción de masas —y que frecuentemente, condenan las acciones de los grupos pequeños como “elitistas”.

Revueltas y lucha de clases

Los insurreccionalistas, frecuentemente, reconocen la lucha de clases donde la izquierda reformista se niega a verla. Escribiendo sobre la Inglaterra de comienzos de los 80, Jean Weir observaba que “las luchas que tienen lugar en los ghettos del centro, son frecuentemente malinterpretados como violencia vandálica. Los jóvenes que luchan contra la exclusión y el aburrimiento son elementos de avanzada del choque de clases. Los muros del ghetto deben caer, no reforzarse”.[14]

La idea de que tal tipo de acciones deban propagarse por toda la clase obrera, es también vista por los insurreccionalistas como una importante respuesta al argumento de que el Estado puede, simplemente, reprimir a los grupos pequeños. Se señala que “es materialmente imposible para el Estado y el Capital, controlar todo el terreno social”.[15]

Como podría imaginarse, los deseos individuales son centrales al insurreccionalismo, pero no como en el individualismo de la “derecha libertaria”. Más bien, “el deseo de la auto-determinación individual y de la auto-realización conlleva a la necesidad de un análisis de clase y a la lucha de clases”.[16]

La mayoría de la teoría insurreccionalista que hemos revisado hasta ahora no presenta, hasta ahora, ningún problema real de principios para los anarco-comunistas. A nivel teórico, los problemas surgen con la ideología organizativa que los insurreccionalistas han elaborado en paralelo. Gran parte de ésta, ha sido elaborada como una crítica ideológica hacia el resto del movimiento anarquista.

El organizador

La crítica insurreccionalista del “organizador”, si bien es útil para advertir de los peligros que surgen con tal rol, se ha expandido hasta ser una posición ideológica que presenta tales riesgos como inevitables. Se nos dice que “es la labor del organizador el transformar a la multitud en una masa controlable y representar a esa masa en los medios o las instituciones estatales” y “para el organizador… la acción real siempre debe estar en el último vagón para mantener la imagen ante los medios”.

Probablemente, la mayoría de nosotros estamos habituados a campañas de izquierda, conducidas por algún partido en particular, en donde exactamente esto que se ha descrito es lo que ocurre. Pero nuestra experiencia nos demuestra que tal cosa no es inevitable. Es bastante factible que individuos colaboren en la organización de una lucha sin que esto ocurra. Un camarada que tiene más tiempo que el resto, toma más tareas que deben ser llevadas a cabo —¿no es entonces un organizador?

El problema con esta aparente condena a priori de los “organizadores” es que no permite un análisis de qué hace que ocurra esta clase de problemas y, por consiguiente, como puede prevenirse tal cosa.

En el caso de los medios, no hay misterio. Cualquiera que haga trabajo mediático para una lucha controvertida, será bombardeado con preguntas acerca de la eventualidad de la violencia —en términos mediáticos, esta es una historia que “vende”. Si sufren de esto todos los días, todas las semanas, entonces comenzarán a amoldar la lucha en función de esta agenda de los medios.

La solución es simple. Este problema sucede porque la izquierda tiende a tener a sus “líderes”, que hacen el trabajo clave de organización en las protestas, también como el contacto mediático de la protesta. Nuestra experiencia muestra que, al dividirse los dos roles, cosa que los organizadores de un evento específico no sea la misma gente que habla a los medios, entonces este problema se reduce bastante, si no completamente. Los organizadores reales están aislados de los medios, pero transmiten toda la información a quien sea nominado como vocero ante los medios. Ese vocero ante los medios no tiene, sin embargo, voto en cuanto a la organización de la protesta.

Los medios y la opinión popular

Esto nos lleva a la definición insurreccionalista de los medios: “Una opinión no es algo que primero se dé en medio del público en general y que, luego, sea reproducido en los medios, como un simple reportaje de la opinión pública. Una opinión existe primero siempre en los medios. Luego, los medios reproducen la opinión un millón de veces asociando la opinión a ciertos tipos de personas (los conservadores piensan x, los liberales piensan y). La opinión pública se produce como una serie de simples elecciones o soluciones (‘Yo estoy a favor de la globalización y del libre comercio’ o ‘yo estoy a favor de mayor control nacional y del proteccionismo’). Se supone que todos debemos elegir —como elegimos líderes o hamburguesas— en lugar de pensar nosotros mismos”.

Esto suena bastante bien —y hay un grado considerable de verdad en esto. Pero este análisis generalizador, nuevamente, previene la discusión respecto a cómo superar estos problemas. Hasta la hora en que tengamos nuestros propios medios alternativos — y aún así, muchos de los problemas mencionados seguirán ocurriendo— estaríamos dementes si no usáramos aquellas secciones de los medios mediante los cuales podemos llegar a millones de personas a las cuales la falta de recursos nos impide llegar.

Y si bien los medios gustan de simplificar las historias reduciéndolas a elecciones binarias, esto no significa que todos los que reciben la información a través de estos medios aceptan esta división. Mucha, si es que no toda la gente, tiene cierta comprensión de que los medios no son perfectos y por tanto tienden a no aceptar estas divisiones binarias.

¿Esperando la revolución?

Se nos dice que la izquierda, en general, y el resto del movimiento anarquista, en particular, esperan.

“Una critica de separación y representación que justifica la espera y acepta el rol crítico. Con el pretexto de no separarse del ‘movimiento social’, se termina denunciando cualquier práctica de ataque como ‘arranque de tarros’ o como mera ‘propaganda armada’. Una vez más, los revolucionarios son llamados a ‘desenmascarar’ las reales condiciones de los explotados, esta vez por su propia inacción. No hay, por tanto, rebelión posible sino en un movimiento social visible. Entonces, todo quien actúe debe, necesariamente, querer suplantar al proletariado. El único patrimonio a defender pasa a ser la ‘crítica radical’, la ‘lucidez revolucionaria’. La vida es miserable, entonces, no se puede más que teorizar la miseria”.[17]

Aquí encontramos la principal debilidad del insurreccionalismo —su falta de discusión seria de otras tendencias anarquistas. Se nos quiere hacer creer que otros revolucionarios, incluyendo todos los otros anarquistas, favorecen el esperar mientras se predica sobre los males del capitalismo, en vez de tomar la acción. Hay algunos pocos grupos para quienes esto pueda ser cierto, pero la cierto es que, incluyendo al movimiento revolucionario no anarquista, la mayoría de las organizaciones se involucran en formas de acción directa cuando creen que éstas tienen sentido táctico. En realidad, este es un juicio que también hacen los insurreccionalistas —como todos los demás, reconocen la necesidad de esperar hasta el momento preciso. Ellos reconocen que mañana no será hora de tomar por asalto la Casa Blanca.

Crítica de la organización

Otro aspecto en el que afloran las fallas de la ideología insurreccionalista es cuando se trata de la cuestión de la organización. El insurreccionalismo se declara a sí mismo en contra de la “organización formal” y a favor de la “organización informal”. Frecuentemente esto no queda muy claro, ya que por organización “formal” se refieren como una chapa, simplemente, para todo lo que pueda salir mal en una organización.

Los insurreccionalistas intentan definir la organización formal como “organizaciones permanentes que sintetizan todas las luchas en una única organización, y organizaciones que median las luchas con la instituciones de dominación. Las organizaciones permanentes tienden a transformarse en instituciones que se erigen encima de la multitud en lucha. Tienden a desarrollar una jerarquía formal o informal y a quitar el poder a la multitud… La constitución jerárquica de las relaciones de poder remueve las decisiones del momento en que es necesario tomarlas y las ubica dentro de la organización… las organizaciones permanentes tienden a tomar decisiones sin basarse en las necesidades de algún objetivo o acción específico, sino que en las necesidades de la organización, especialmente, de su preservación. La organización se convierte en un fin en sí mismo”.

Si bien esta puede ser una buena crítica del leninismo o de las formas social-demócratas de organización, no describe, en realidad, las formas anarquistas de organización existentes —en particular, la organización anarco-comunista. Los anarco-comunistas, por ejemplo, no pretenden “sintetizar todas las luchas en una organización única”. Mas bien, creemos que la organización específicamente anarquista deben involucrarse en las luchas de la clase obrera, y estas luchas deben ser dirigidas por la misma clase —no dirigidas por una organización cualquiera, sea anarquista o no.

Soluciones para el problema de la organización

Lejos de desarrollar las jerarquías, nuestra constitución no sólo prohíbe la jerarquía formal, sino que además contiene previsiones diseñadas para prevenir la emergencia de jerarquías informales. Por ejemplo, un considerable poder informal puede recaer sobre quien sea el único que pueda desarrollar algún tipo de tarea particular y que esté en esa posición durante varios años. Por esto, la constitución del WSM dice que ningún miembro puede permanecer en un cargo particular por más de tres años. Pasado ese tiempo, deben abandonar el cargo.

Esta clase de mecanismos formales para prevenir el desarrollo de jerarquías informales, son comunes en las organizaciones anarco-comunistas. De hecho, es un ejemplo de que la organización formal es una mayor protección en contra de la jerarquía, ya que nuestro método de organización formal también nos permite acordar reglas para prevenir el desarrollo de las jerarquías informales. El insurreccionalismo carece de una crítica seria de las jerarquías informales pero, como cualquiera activo en el movimiento anarquista en el mundo angloparlante lo sabe, la falta de organizaciones formales de alguna envergadura significa que los problemas de jerarquía en el movimiento son más que nada, problemas de jerarquía informal.

Si dejamos de lado todo aquello que es una desviación en la organización, entonces, el concepto insurreccionalista de organización “formal” se reduce a una organización que permanece entre y a lo largo de las luchas. Pero incluso en estas circunstancias su distinción se obscurece, pues los insurreccionalistas también preven que, a veces, las organizaciones informales puedan involucrarse en más de una lucha, o pasar de una lucha a la siguiente.

Desde una perspectiva anarco-comunista, el mayor fuerte de una organización, es que ayuda a crear comunicación, objetivos comunes y unidad entre y a lo largo de las luchas. No en el sentido formal de que todas las luchas sean forzadas en un programa y bajo un único mando. Sino que en el sentido informal de que la organización anarco-comunista actúe como un canal de comunicación, movimiento y debate entre las luchas que permite una mejor comunicación y aumenta, así, las posibilidades de la victoria.

La alternativa insurreccionalista —la organización informal

El método de organización favorecido por los insurreccionalistas se orienta según el principio de que “el mínimo de organización necesario para alcanzar nuestros objetivos es siempre lo mejor para maximizar nuestros esfuerzos”. Lo que esto significa es pequeños grupos de compañeros que se conocen bien y que tienen bastante tiempo disponible entre ellos para discutir diversas cuestiones o la acción —es decir, grupos de afinidad.

Se nos dice que “tener una afinidad con un camarada significa conocerle, haber profundizado el conocimiento sobre él. En la medida en que ese conocimiento crezca, la afinidad se acrecienta al punto de hacer la acción conjunta posible”.[18]

Por supuesto, los insurreccionalistas saben que los grupos pequeños son frecuentemente demasiado pequeños como para alcanzar un objetivo propio, y por ello plantean que estos grupos pueden federarse temporalmente para alcanzar un fin específico.

Ha habido intentos de extender esto a un plano internacional.

“La Internacional Insurreccionalista Anti-Autoritaria tiene por fin ser una organización informal… que se basa, por tanto, en la profundización progresiva del conocimiento recíproco de todos sus adherentes… para este fin, todos los adherentes deben enviar documentación que consideren necesaria para hacer su actividad conocida… al grupo promotor”.[19]

Los núcleos autónomos de base.

Es obvio que una revolución libertaria exitosa requiere de una masa de gente organizada. Los insurreccionalistas admiten esto, y han intentado construir modelos de organización de masas que se ajusten a sus principios ideológicos. Los núcleos autónomos de base, como se les llama, se basan originalmente en el Movimiento Autónomo de Obreros Ferroviarios de Turín y las ligas autogestionadas en contra de la base de misiles de Comiso.

Alfredo Bonnano en “La Tensión Anarquista”, describió la experiencia de Comiso de la siguiente manera: “un modelo teórico de esta naturaleza fue usado a fin de prevenir la construcción de la base de misiles norteamericana de Comiso a comienzos de los 80s. Los anarquistas que intervinieron durante dos años, formaron ‘ligas autogestionadas’”.[20]

Él las describe así, “Estos grupos no debieran estar compuestos exclusivamente de anarquistas. Todos quienes pretendan luchas para alcanzar los objetivos dados, incluso objetivos circunscritos, pueden participar siempre y cuando tomen en cuenta algunas condiciones esenciales. Primero que nada, el ‘conflicto permanente’, esto es, grupos que se caractericen en atacar la realidad en que se encuentran, sin esperar órdenes externas. Luego, la característica de ser ‘autónomos’, esto es, que no dependan ni tengan relaciones de ninguna clase con los partidos políticos o las organizaciones sindicales. Finalmente, que enfrenten a los problemas uno por uno, y que no propongan plataformas con demandas genéricas que inevitablemente terminarían transformándose en administradores, como un mini-partido o como una diminuta alternativa a los sindicatos”.[21]

Por más que tengan el título de autogestionadas, estas ligas, de hecho, se parecen mucho a los referentes usados para vincular y controlar las luchas sociales de diversas organizaciones leninistas. ¿Por qué? Pues porque la definición entregada es de una organización que, a la vez que busca organizar a las masas, lo hace según los lineamientos definidos por los grupos informales de anarquistas. De ser verdaderamente autogestionada, ciertamente, sería la misma Liga la que definiría su método de operación y qué cuestiones serían en torno a las cuales lucharía. Pero desde los inicios, la Liga excluye no sólo a todas las otras organizaciones que pudieran hacer la competencia, sino que incluso, las relaciones con partidos politicos u organizaciones sindicales. Insistimos, cualquier lucha realmente autogestionada, decidirá ella misma con quien mantener relaciones y no seguirá, sencillamente, los dictados de una minoría ideológica organizada.

Otro insurreccionalista, O.V., define a las ligas como “el elemento que vincula a la organización específica informal anarquista a las luchas sociales”, y dice de ellas, “los ataques son organizados por los núcleos, en colaboración con las estructuras específicas anarquistas que proveen del apoyo práctico y teórico, desarrollando la búsqueda de los medios requeridos para la acción, señalando las estructuras y los individuos responsables de la represión, y ofreciendo un mínimo de defensa en contra de los intentos de recuperación política o ideológica del poder o en contra de la represión pura y simple”.[22]

En todo caso, esto termina siendo peor —las estructuras anarquistas específicas reciben el rol de determinar ellas mismas cualquier decisión significativa para la Liga. Esto convierte en un sinsentido cualquier declaración sobre autogestión y transforma a tal liga en una criatura manipulada por cuadros autoproclamados de auténticos revolucionarios, supuestamente, capaces de tratar con aquellas cuestiones que los otros miembros no pueden. Esto parece contradecir tanto lo que los insurreccionalistas predican, que es necesario que nos detengamos a considerar por qué terminan en semejante posición.

La cuestión del acuerdo

La razón subyace en el hecho de que la acción común precisa, obviamente, de un cierto nivel de acuerdo en común. La aproximación insurreccionalista a esto, es muy difícil de comprender, y es la razón por la cual tan curiosas contradicciones emergieron en las ligas autogestionadas defendidas por ellos. El problema es que para alcanzar acuerdo, se requiere de tomar decisiones, y en el proceso de tomar decisiones, se abre la posibilidad de que una decisión mayoritaria contravenga lo que piensan los cuadros informales.

El artículo de ”Do or Die” intenta definir este evidente problema de la siguiente manera: “la autonomía permite que se tomen decisiones cuando sea necesario, en vez de predeterminarlas o retrasarlas con las decisiones de un comité o de una asamblea. Esto no significa , sin embargo, que no debiéramos pensar estratégicamente acerca del futuro ni tener acuerdos o planes. Al contrario, los planes y acuerdos son útiles e importantes. Lo que enfatizamos, es la flexibilidad que permita a la gente el desembarazarse de los planes, cuando éstos se vuelvan inútiles. Los planes debieran ser adaptables a los eventos en la medida en que se desencadenan”.

Esto nos plantea más interrogantes que lo que intentaba responder —¿cómo es posible planificar sin predeterminar algo?, si un grupo de gente piensa estratégicamente acerca del futuro ¿no ese grupo, entonces, un comité o una asamblea, aunque no utilice tal nombre? ¿hay realmente quien se empecine con planes que no sean adaptables en la medida en que los eventos se desencadenen?

Desde una perspectiva anarco-comunista, el punto del pensamiento estratégico acerca del futuro, es utilizar ese pensamiento para la planificación a futuro. Los planes requieren de la toma de decisiones por adelantado —predeterminadamente, por lo menos hasta cierto punto. Y los planes deben ser acordados y elaborados formalmente, lo que, ciertamente, implica asambleas y, posiblemente, reuniones de algún comité. ¿Para qué negar todo esto?

Negociación

Al igual que los más ideologizados anarco-sindicalistas, los insurreccionalistas toman una posición ideológica en contra de las negociaciones. “Los compromisos sólo hacen al Estado y al Capital más fuertes”, nos dicen. Pero esta consigna sólo funciona cuando se es un grupo reducido sin ninguna influencia sobre las luchas. A menos que sea en un contexto revolucionario, resulta inusual ganar de lleno una lucha; por tanto, si queremos que a nuestras ideas se les ponga atención, una y otra vez, nos veremos enfrentados, ora a una victoria limitada, y consecuentemente, negociada, o arriesgamos la derrota en las puertas de la victoria, por plantear la lucha más allá de lo que sabemos puede obtenerse. Ciertamente, nuestro objetivo ha de ser ganar todo cuanto nos sea posible, ¿o ha de ser sucumbir en gloriosas derrotas?

Aparentemente para ellos, la cuestión no sería ganar. Un insurreccionalista, entusiasta, describe cómo “los obreros que, durante una huelga ilegal, llevaban un cartel que decía, ‘No pedimos nada’, comprendían que la derrota está implícita en su reclamo”.[23] Esto sólo tiene sentido si los obreros en cuestión ya son revolucionarios. Si esta es una lucha social , digamos, por reducción en las rentas o por un aumento de salarios, tal cartel es un insulto a las necesidades de los que están luchando.

A menos que sea durante la revolución, la cuestión no es si negociar o no negociar, sino mas bien, quién negocia, con qué mandato y sujeto a qué procedimientos. La realidad es que, de evadirse estas cuestiones, el vacío resultante será llenado por los autoritarios, quienes estarán felices de negociar en sus términos, de manera de minimizar su responsabilidad ante las bases.

Represión y debate

Sin entrar en los detalles de cada controversia, un problema grave en todos los países en donde los insurreccionalistas llevan sus palabras a los hechos, es que frecuentemente esto significa ataques que logran poco o nada, excepto proveer de una excusa para la represión estatal y aislar al conjunto de los anarquistas, no sólo a aquellos responsables, del movimiento social más amplio.

Los insurreccionalistas plantean estar abiertos a debatir tácticas, pero la realidad de la represión estatal significa que, en la práctica, cualquier crítica de esas acciones sea presentada como alinearse con el Estado. Casi hace 30 años, Bonnano intentó definir a todos los que piensan que tales acciones son prematuras o contra-productivas como partidarios del Estado, cuando escribió en el “Placer Armado” que,

“Cuando decimos que el tiempo no ha llegado para atacar con las armas al Estado, estamos abriendo las puertas del manicomio para aquellos camaradas que realizan tales acciones; cuando decimos que no ha llegado la hora de la revolución, estamos ajustando la camisa de fuerza, cuando decimos que, objetivamente, tales acciones son una provocación, ponemos su traje blanco a los torturadores”.[24]

La realidad es que, muchas de las acciones adjudicadas por los insurreccionalistas, no están más allá de las críticas —y si a los trabajadores no se les permite criticar tales acciones, ¿no quedan entonces reducidos al rol de meros observadores pasivos en una lucha entre el Estado y la minoría revolucionaria? Si, como nos dice Bonnano implícitamente, no se pudiera criticar aún las más descabelladas de las acciones, entonces, no hay ninguna clase de discusión táctica.

Hacia una teoría anarco-comunista

Los anarquistas comunistas han adoptado una aproximación diferente para probar la cordura de alguna accion militante. Esta significa que, cuando se dice actuar a favor de algún grupo en particular, entonces hay primero que demostrar que este grupo está de acuerdo con la clase de tácticas que se proponen utilizar. Esta cuestión es mucho más importante para la práctica anarquista que la cuestión de si lo que algún grupo anarquista decide es una táctica apropiada o no.

Como hemos visto, los anarco-comunistas no tienen objeciones de principio hacia las insurrecciones, ya que nuestro movimiento se ha forjado en una tradición de insurrecciones y se ha inspirado en muchos de los protagonistas de tales insurrecciones. En el presente, continuamos desafiando las limitaciones que el Estado busca imponer a la protesta cuando esto conlleva llevar las luchas hacia adelante. Pero insistimos, este no es un juicio que nos corresponde a nosotros tomar solos —en casos en que planteamos solidarizar con algún grupo (ej, trabajadores en huelga), debe ser entonces ese grupo el que dicte los limites de las tácticas que se puedan usar en sus luchas.

El insurreccionalismo ofrece una crítica útil de bastante de lo que ha sido una práctica común en la izquierda. Pero, falazamente, intenta extender tal crítica a todas las formas de organización anarquista. Y en ciertos casos, las soluciones propuestas para superar problemas reales de la organización resultan peores que los problemas que se proponían resolver. Los anarco-comunistas, ciertamente, pueden encontrar los textos insurreccionalistas instructivos, pero la solución a los problemas de la organización revolucionaria no serán encontrados en ellos.

[1] John M Hart’s «Anarchism and the Mexican Working Class».

[2] James Joll, The Anarchists, 229.

[3] Agradezco a Pepe por la información en los eventos de Argentina y Chile.

[4] Revisar los números 8 y 10 de Hombre y Sociedad (N. del E.).

[5] Organisational Platform of the Libertarian Communists, Dielo Trouda (Workers’ Cause), 1926 ver [[http://struggle.ws/platform/plat_preface.html][http://struggle.ws/platform/plat_preface.html]]

[6] Jaime Balius (secretario de los Amigos de Durruti), Hacia una Nueva Revolución, ver [[http://struggle.ws/fod/towardsintro.html][http://struggle.ws/fod/towardsintro.html]]

[7] Hacia una Nueva Revolución.

[8] For an Anti-authoritarian Insurrectionist International-Proposal for a Debate, Anti-authoritarian Insurrectionalist International, (Promoting Group), Elephant Editions 1993 ver [[http://www.geocities.com/cordobakaf/inter.html][http://www.geocities.com/cordobakaf/inter.html]]

[9] Andy en respuesta a una versión preliminar de este artículo en el foro anti-politics, ver [[http://www.anti-politics.net/forum/viewtopic.php?t=1052][http://www.anti-politics.net/forum/viewtopic.php?t=1052]]

[10] La cual contiene, sin embargo, un error básico, el de describir, curiosamente a la Federación Anarquista Italiana sintetista como “una organización plataformista”, lo que sugiere que los autores hicieron nulo o muy poco esfuerzo por comprender lo que el plataformismo es antes de rechazarlo.

[11] Do or Die 10, 2003, online at [[http://www.eco-action.org/dod/no10/anarchy.htm][http://www.eco-action.org/dod/no10/anarchy.htm]]

[12] Anon., At Daggers Drawn with the Existent, its Defenders and its False Critics, Elephant Editions ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/dagger.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/dagger.html]]

[13] Do or Die 10 , «Insurrectionary Anarchism and the Organization of Attack».

[14] J.W., Insurrection, online at [[http://www.geocities.com/kk_abacus/insurr5.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/insurr5.html]]

[15] Do or Die 10 , «Insurrectionary Anarchism and the Organization of Attack».

[16] Do or Die 10 , «Insurrectionary Anarchism and the Organization of Attack».

[17] Anon., At Daggers Drawn with the Existent, its Defenders and its False Critics, Elephant Editions ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/dagger.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/dagger.html]]

[18] O.V.,Insurrection, online at [[http://www.geocities.com/kk_abacus/insurr3.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/insurr3.html]]

[19] For An Anti-authoritarian Insurrectionalist International, Elephant Editions 1993 ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/insurint.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/insurint.html]]

[20] Alfredo Bonanno, The Anarchist Tension, Original, La Tensione anarchica. Traducido por Jean Weir, 1996, ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/tension.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/tension.html]]

[21] Alfredo Bonanno, The Anarchist Tension, Original, La Tensione anarchica. Traducido por Jean Weir, 1996, vert [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/tension.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/tension.html]]

[22] O.V.,Insurrection, ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/insurr2.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/insurr2.html]]

[23] Anon., At Daggers Drawn with the Existent, its Defenders and its False Critics, Elephant Editions ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/dagger.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/dagger.html]]

[24] Alfredo Bonanno, Armed Joy, Traducido por Jean Weir, Original, La gioia armata, 1977 Edizioni Anarchismo, Catania, 1998 Elephant Editions, Londres ver [[http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/a_joy.html][http://www.geocities.com/kk_abacus/ioaa/a_joy.html]]

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Actividad anarquista

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

Leía yo con atención el artículo de Robert Delon y comprendía todo su alcance. Es, en efecto, el método uno de los más seguros auxiliares de la razón, uno de los mejores apoyos a la propaganda. Pensaba entonces en echar un vistazo retrospectivo al trabajo de estos últimos años. No quiero —puesto que considero el trabajo de gran utilidad— entrar hoy en el detalle de nuestros esfuerzos. Un simple vistazo tan solo.

Después de la propaganda de orden negativo que habíamos puesto en marcha por todo París, algunos amigos y yo decidimos, sin interrumpirla, comenzar una propaganda de orden positivo. Habíamos adquirido y mantenido para la primera de ellas un espíritu metódico que nos pareció debíamos conservar al comenzar la segunda. Solo después de haber afrontado toda la dificultad del trabajo positivo, decidimos ponerlo en marcha.

¿Hacia dónde nos encaminaríamos? Hacia dónde nos encaminamos todos nosotros, anarquistas, si no es hacia esa tierra comunista en la que nuestros individualismos podrían afirmarse? ¿Hacia dónde me encaminaba yo mismo, rabelesiano, si no es hacia esa abadía de Thelema[1] sobre cuya entrada resplandece el famoso «Haz lo que quieras»? Pero de inmediato comprendimos que no se fabrica a voluntad, con un golpe de varita mágica, un medio semejante, ni a los hombres que deben vivir en él.

Celosos del éxito y, en consecuencia, de asumir el buen método, comprendimos que no había que poner el carro delante de los bueyes y comenzamos, en octubre de 1902, a formar las *Causeries populaires*, agrupación anarquista —sin cotización, sin estatutos, sin inscripción—, que debía ayudarnos a reunir a los individuos.

Al principio, nuestras primeras asambleas tuvieron lugar en la trastienda de una vinatería. Allí esperamos pacientemente conseguir un núcleo lo bastante fuerte como para asegurar la vitalidad del grupo, así como reunir los primeros fondos para alquilar un local en el que pudiéramos liberarnos de casi todas las promiscuidades. Esto ocurrió en octubre de 1903, un año después.

Entretanto, sabiendo de la utilidad de tener varios centros, formábamos en Montmartre, en junio de 1904, gracias a la buena marcha del primero. En el distrito 13 y sobre las mismas bases, amigos nuestros formaban otra *Causerie*, que también se hizo con un local pasados seis meses.

Fue entonces cuando se volvió necesario, cuando se impuso la necesidad del órgano que reuniría a todos esos núcleos, a todos esos centros, y a otros núcleos, otros centros, que no habrían de dejar de surgir en provincias, o incluso uniría a ciertas individualidades con las susodichas agrupaciones.

¡Cómo actuar? ¡Siempre con el mismo método! Solicitamos, para empezar, un gran esfuerzo de aquellos que estaban interesados. Buscamos oportunidades, hojeamos publicaciones y, para hacer nuestro periódico, quisimos, antes que nada, tener una imprenta.

Ya en noviembre de 1904, las *Causeries populaires* podían elaborar pequeños manifiestos. En abril de 1905 aparecía el primer número de *l’anarchie*.[2] Organizábamos nosotros mismos la publicidad de nuestras conferencias y podíamos permitirnos la aparición de carteles y folletos.

Pero ¿duraría este ensayo? ¿Encontraría, entre tantas dificultades, fuerza para vivir? Sí. En abril de 1906, un año de existencia nos lo demostraba, y entonces decidimos completar el material de imprenta. El material era mucho. En julio de 1906 hicimos un llamamiento a nuestros camaradas, a aquellos que comprenden la forma de nuestra propaganda, para establecer, sobre bases sólidas, la imprenta de las *Causeries populaires*.

Unos pocos días más, incluso, si fuera necesario, hasta finales de año, y el trabajo estará hecho. Entonces comenzaremos con la escuela, la continuación lógica de nuestro trabajo. Trabajaremos para alcanzar mediante la escuela «anarquista» a los individuos menos aplastados, menos contaminados por el ambiente, más sanos y más fuertes. Desde ahora estudiamos los medios materiales el intelectuales que deberán asegurar su buena vitalidad.

Y solo cuando también esta experiencia haya conocido el éxito, creeremos tener los elementos necesarios para la formación de un medio libre o, mejor dicho, será entonces cuando se imponga por sí mismo, metódicamente. Desde la unidad habremos llegado al todo, desde el individuo al medio. Encontramos malas las demás formas de proceder y, para probarlo, empleamos el método contrario. Eso es todo.

Que no se nos suba a la cabeza también a nosotros; nos encontramos en el establecimiento casi definitivo de la imprenta de las *Causeries populaires*, para el cual aún tenemos necesidad de vosotros, camaradas. No levantemos castillos en el aire; velemos, de momento, por nuestro humilde chamizo.

A propósito de la imprenta, terminaré casi con un *post-scriptum*. Algunos imbéciles, que no pueden ver cómo se trabaja a su rededor sin sentirse fatigados, cacarean, dan vueltas y más vueltas, os escriben largas cartas incluso. «¿Qué significan vuestra tentativa y la tentativa de Girault[3]-Lorulot?[4] ¡Os estáis haciendo la competencia! ¿Adónde vais? ¿Cómo vais a triunfar? ¡Todo eso son celos individuales! ¿Por qué no os asociáis?» Descansad, oh fatigados. Por mucha tarea que haya, no será cosa vuestra. Al levantaros, al acostaros, estáis siempre cansados. Pero, de todos modos, ahí van algunas explicaciones.

Si hay dos tentativas, es porque las mismas causas producen los mismos efectos y porque la necesidad de un organismo de imprenta se hacía sentir en los medios anarquistas. Igual que las *Causeries*, también Girault había ya comenzado a reunir algo de material. No podría haber competencia en un trabajo anarquista, salvo la emulación de hacer lo más y mejor posible. ¿Adónde vamos? Si somos fuertes y obstinados en alcanzar el fin que nos hemos propuesto, triunfaremos poniendo el mayor método en nuestra actividad. No podría haber celos entre individuos. Puede haber, simplemente, divergencias en los fines o en los medios. Si tales tentativas no se fusionan, es que no hay afinidad entre ellas, es porque no tienen métodos paralelos. Hay que dejar, tanto a las agrupaciones como a los individuos, la forma de no servirse de la asociación más que cuando les convenga. Las ideas burguesas tienen millares de periódicos para hacerlas circular y, tan pronto aparecen dos imprentas que proponen la anarquía, ¿se habla de competencia? Harían falta centenares de ellas.

Ni los camaradas del *Bureau de propagande* ni los de las *Causeries populaires* se ocuparon al principio de lo que ocurría a su lado. Cuando las dos tentativas aparecieron, cada uno tuvo que examinar el proyecto del otro. No teniendo afinidad los individuos que se ocupaban de ambas y, sobre todo, siendo los métodos empleados absolutamente diferentes, comprendieron que no había posibilidad de fusión. Pero estoy convencido de que, en cada lado, han dejado un proyecto para adaptarse al otro, que convenía más a su temperamento, a sus desiderata o a la idea que se hacían de la propaganda. Esto es lo que resulta interesante.

Por mi parte, siempre he estado contra los medios libres fabricados antes de haber reunido los elementos, ensayado las afinidades. Lo que hacen los camaradas, en tal sentido, ¿estará bien? ¿estará mal? No lo sé. Creo que el método que siguen es malo; lo demostraba mediante la explicación del nuestro. Veremos los resultados.

Con el fin de que no haya malentendidos y para que los esfuerzos puedan dirigirse con conocimiento de causa, digamos que llamamos —en el periódico— a la tentativa de Girault y de Lorulot *Imprenta de la Librería Internacionalista* o de la *Oficina de Propaganda*, y aquella del que nosotros nos ocupamos, *Imprenta de las Causeries populaires*. Espero que los gruñones queden satisfechos.

Y que la actividad anarquista se multiplique, se desarrolle en todos los sentidos, pero que sea con el mayor método posible, pues no es el número de los esfuerzos el que obstaculiza la propaganda, son los esfuerzos malos y sin método.

[1] Abadía utópica descrita por Rabelais al final de su *Gargantúa*. Se trataba de un espléndido castillo destinado a la vida en común de jóvenes de ambos sexos, hermosos y ricos, que no habían de someterse más que a una sola regla, precisamente la que menciona Libertad: «Haz lo que quieras». Abadía de Thelema fue asimismo el nombre con el que Aleister Crowley bautizó a la comunidad mágica establecida en Céfalu (Sicilia) durante la década de los años veinte del siglo pasado.

[2] Semanario fundado por Libertad, que apareció todos los jueves entre el 13 de abril de 1905 y el 30 de julio de 1914 y del que están extraídos la mayor parte de los artículos de esta selección. Libertad publicaba en él bajo distintos seudónimos: Matar, le Baladeur (el Paseante), Rédan, Candide, le Grincheux (el Gruñón), Adamentos, L. A. Boirieux, etc. Tras su muerte (noviembre de 1908) asumirán sucesivamente la dirección del diario: Armandine Mahé, Jeanne Morand, Maurice Duflou y, finalmente, Lorulot, que lo instala en Romainville en el año 1910. Rirette Maitrejean y Víctor Kibalchich (el futuro Victor Serge), que asumen el cargo a partir del 13 de julio de 1911, llevan la publicación de vuelta a París en octubre de ese mismo año. Desde entonces, son Ernest Armand y Mauricíus quienes se ocupan de ella hasta su desaparición. En paralelo al semanario, *l’anarchie* publicó murales anti-electorales (*El ganado electoral* y *El Criminal*), carteles, tarjetas postales de propaganda. Además, y durante sus más de diez años de existencia, se dedicó a la edición y distribución de folletos y opúsculos anarquistas, cuyo listado completo puede encontrarse en http://cgecaf.com/mot.php3?id_mot=202 y en http://cgecaf.com/mot.php3?id_mot=203.

[3] Émile o Ernest Louis Girault, también apodado Angilleras o Angelleras (1871-1933). Obrero tipógrafo que fue anarquista y, más tarde, comunista. Colaboró en *L’Aurore* y también en *Le Libertaire*, donde defenderá una posición hostil al sindicalismo. En junio de 1904, participa en el Congreso Antimilitarista de Ámsterdam. Excelente orador, hizo multitud de giras dando conferencias —sobre todo, con Louise Michel, con quien estuvo en Argelia—. Sus discursos le valieron penas de prisión en diversas ocasiones.

[4] Georges André Roulot, conocido como André Lorulot (1885-1963). Propagandista anarco-individualista hasta 1914. En 1905 es arrestado durante ocho días por haber silbado al paso del coretejo del rey de España y despedido de la imprenta en la que trabajaba. Conoce, poco después, a Albert Libertad, con quien fundará *l’anarchie* y de cuya dirección se hará cargo tras el fallecimiento del primero. Al terminar la Gran Guerra, evoluciona hacia el comunismo.

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¡Abajo la ley!

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

«Los anarquistas encuentran *coherentes con sus ideas* las del señor La Rochefoucauld y las de todos aquellos que protestaron sin preocuparse por la legalidad», nos dice Anna Mahé.[1] Esto no es, evidentemente, exacto, tal como voy a demostrar. Basta con una palabra para disfrazar el sentido de una frase; también las cuatro palabras subrayadas han bastado para cambiar enteramente el sentido de la que cito.

Si Anna Mahé fuese líder de un gran periódico, se apresuraría a acusar de la pifia a los tipógrafos o al correcto y todo quedaría de lo mejor en el mejor de los mundos posibles. O bien, por otro lado, creería empecinarse con toda seriedad en una idea que no sería manifestación de su razonamiento, sino más bien el resultado de escribir a vuelapluma.

Anna piensa, pero con, que es necesario, sobre todo en estos artículos de cabecera el menor número de errores posible y señalarlos nosotros mismos cada vez que nos sea dado apercibirlos. Es a mí a quien incumbe hoy dicho trabajo.

Los católicos, los socialistas, todos aquellos que aceptan, en un momento dado, el sistema de voto no son *coherentes con sus ideas* cuando se rebelan contra las consecuencias de una ley, cuando se manifiestan contra sus agentes, sus representantes. Solo los anarquistas están autorizados, son *coherentes con sus ideas* cuando actúan contra la ley.

Cuando un hombre deposita su papeleta de voto en la urna no emplea medio alguno de persuasión proveniente del libre examen o de la experiencia. Lleva a cabo la operación mecánica de contar a aquellos que están dispuestos a elegir a los mismos delegados que él, a hacer, en consecuencia, las mismas leyes, a establecer los mismos reglamentos que deberán sufrir todos los hombres. Al introducir su papeleta dice: «Me confío al azar. El nombre que salga de esta urna será el de mi legislador. Puede que esté del lado de la mayoría, pero corro también el riesgo de estar del de la minoría. Tanto mejor o tanto peor».

Después de haberse puesto de acuerdo con los demás hombres, de haber decidido que se someterían los unos y los otros al juicio mecánico del número, hay, por parte de los que están en minoría, cuando estos no aceptan las leyes y reglamentos de la mayoría, como una trapacería de mal jugador, de esos que, desde luego, quieren ganar pero no perder.

Los católicos que decidieron, cuando se encontraban en mayoría, las leyes de excepción de 1893-1894, carecen de motivos para rebelarse cuando, en el seno de la mayoría, se deciden las leyes de Separación. Los socialistas que quieren decidir, estando en mayoría, las leyes sobre la jubilación de los obreros carecen de motivos para rebelarse contra la misma mayoría cuando esta aprueba alguna ley que contraría, poco o mucho, sus intereses. Ningún partido de los que aceptan el sufragio, por muy universal que este sea, como base de sus medios de acción, puede rebelarse en tanto se le deje el medio de afirmarse mediante la papeleta del voto.

Los católicos se encuentran en general, en dicha situación. Los señores en tela de juicio durante las últimas batallas eran muy «grandes electores», y algunos incluso parlamentarios; no solo los unos habían votado e intentado formar la mayoría en las Cámaras que preparan las leyes, sino que los otros habían elaborado dicha ley, y discutido sus términos y artículos. Siendo, pues, parlamentaristas y voteros, los católicos no son *coherentes con sus ideas* cuando se rebelan. Los socialistas tampoco lo son más. Hablan constantemente de revolución social y se eternizan en gestos pueriles de votación, a la perpetua busca de una mayoría legal. Aceptar ayer la tutela de la ley, rechazarla hoy, retomarla mañana: he aquí el modo de obrar de los católicos, de los socialistas, de los parlamentaristas en general. Es ilógico.

Cada una de sus actitudes no se encuentra en relación lógica con la de la víspera, del mismo modo que la de mañana no lo estará con la de hoy. O se acepta la ley de las mayorías o no se acepta. Aquellos que la inscriben en su programa y que persiguen lograr la mayoría son ilógicos cuando se resisten a ella.

Así es. Pero, cada vez que los católicos, los socialistas se rebelan, no indagamos en los actos de la víspera, no nos ocupamos de los que se realizarán mañana; contemplamos tranquilamente cómo rompen la ley aquellos que son sus propios fabricantes. Será cosa nuestra hacer que esos días no tengan un mañana.

Así pue, los anarquistas son los únicos lógicos al rebelarse. Los anarquistas no votan. No quieren ser la mayoría que manda, no aceptan ser la mayoría que obedece. Cuando se rebelan, no tienen necesidad de romper ningún contrato; jamás aceptan vincular su individualidad a gobierno alguno.

Solo ellos, pues, son rebeldes que no mantienen ningún vínculo, y cada uno de sus gestos violentos está en relación con sus ideas, es coherente con su razonamiento.

Por la demostración, por la observación, por la experiencia o, la falta de todas ellas, por la fuerza, por la violencia: he aquí los medios por los que quieren imponerse los anarquistas. Por la mayoría, por la ley, ¡jamás!

[1] Anna Mahé (1881-1960). Ex institutriz y propagandista ácrata que fue compañera de Libertad a partir de la fundación del grupo de las *Causeries populaires* en 1902. Más en Anne Steiner, *Las militantes anarquistas individualistas: mujeres libres en la Belle Époque* (2008). Edición digital en https://colaboratorio1.wordpress.com.

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Socialismo y anarquismo

Posted on 22/09/2018 - 11/10/2018 by Anonymous Chile

Ciertas ideas flotan en la atmósfera en determinadas épocas. Por todos lados —como si tal trabajo se hiciera de común acuerdo— se plantean ciertos problemas. Dichas cuestiones se presentan de forma precisa en tal medio, de forma borrosa en tal otro, pero en todos ellos solicitan la atención de los hombres que piensan.

Los camaradas recordarán la apasionante discusión que provocó en *Le Libertaire* y en las *Causeries populaires* la idea de la constitución de un partido libertario, el cual enviaría representantes al Parlamento. Representans de la oposición, como va de suyo. Y apenas acabábamos de salir de una discusión sobre sindicalismo y política, partido del Trabajo y partido libertario.[1] Aún vemos empeñados en esta batalla a Paraf-Javal y Georges Paul,[2] a Niel[3] y Malato.[4] Para los *leaders* de la discusión, los argumentos recíprocos no resultaron convincentes, o al menos eso me parece, y cada uno se mantuvo en su terreno […]. Las últimas elecciones han hecho revivir la cuestión del partido libertario, del partido de concentración revolucionaria.

Algunos han llorado moderadamente para sus adentros la decepción de no ver la palabra anarquista resonar en la tribuna del Palacio Borbón.[5] Otros daban incluso por supuesto que, de buena gana, habrían aceptado sacrificarse por la causa. De nuevo, vuelta a empezar… ¿Se tratará también de la misma aceptación?

La influencia del medio, las corrientes populares penetran incluso entre los anarquistas. Estos han oído hablar por todos lados de victoria de la democracia, de república, de partidos progresistas. De ahí llegan a dar por descontado el triunfo legal de la anarquía… Y, puesto que la anarquía es un poco demasiado dura para atravesar la grieta parlamentaria, tan solo se desliza por ella el pequeño engendro del libertarismo.

Si Guesde, pontificando en los cafetines del norte; Gérault-Richard,[6] zascandileando en los cabarés de Montmartre; Coutant,[7] perorando en las tabernas de mala muerte de los alrededores de París; y Jaurès, charloteando en los cafés meridoniales, pusieron sus esperanzas en que su verbo resonase desde lo alto de las tribunas parlamentarias y sus interrupciones salpimentaran las sesiones legislativas, no extrañará que también entre nosotros haya muchachos incomprendidos que no pidan más que manifestar su valía.

A menudo he pensado que la idiotez general de mis contemporáneos y la imbecilidad cobarde de los camaradas me permitirían colocarme en algún escalafón oficial. He entrevisto el gesto y el ruido entrecortado de mis zurriagazos dominar a la turba de diputados mejor que los débiles timbrazos presidenciales. Tras esta humilde confesión, me permitiréis mostraros todo el absurdo, todo el peligro que encierra dejar caer al anarquismo, bajo el pretexto que sea, en la trampa del parlamentarismo.

Por todos los medios se intenta lograr dicha caída. Tanto los medios más sinceros como los más pérfidos ofrecen diferentes argumentos. Para empezar, se establece un acuerdo con los socialistas, dejando al margen la cuestión del voto y del parlamentarismo. Marcharíamos junto a los socialistas ultra-revolucionarios, los sindicalistas de la acción directa; nos uniríamos en una lucha común. Ya se bosqueja el plan de un diario basado en una idea de concentración revolucionaria. Los elementos se asocian en él de forma barroca.

Aquí mismo, Ludovic Bertrand ha hablado de un acuerdo con los socialistas, descuidando la táctica parlamentaria. Marcharíamos de la mano hasta una determinada encrucijada. Otros se esfuerzan por mostrar que los anarquistas no son más que socialistas. Quieren escamotear el sentido actual de la palabra «socialismo» bajo su sentido en el pasado.

Sí, somos socialistas porque tenemos un pensamiento social, porque nos preocupamos por los problemas sociales: socialistas-anarquistas. Pero, para decirlo con menos palabras, somos anarquistas. No somos nosotros los que rechazamos el término; son ciertos individuos, cierto partido, los que abusan de él: los socialistas, el partido socialista.

Este último se ha complacido en hacer, de un apelativo general, un apelativo particular.

Si el socialismo ha de significar la doctrina del señor Jaurès o del señor Guesde, el allemanismo[8] o el broussismo,[9] que no se nos busque en él. Podemos ocupar un espacio legal. El anarquismo y el estatismo podrán situarse el uno al lado del otro. Pero ¿acaso quiere esto decir que no se combatirán igualmente?

Nuestro individualismo, nuestro comunismo no tienen nada en común con el estatismo, con el colectivismo allemano-guesdo-broussista. Algo de lo que no se habla lo suficiente y que separa por completo a los anarquistas de los socialistas es el hecho de que la doctrina de los segundos no es más que un conjunto de programas políticos, en tanto que la de los primeros comporta toda una enseñanza filosófica.

El socialismo —en el sentido relativo de la palabra— resulta incompleto al lado del anarquismo. El programa del socialismo toma al elector y carga con él entre sus derechos y deberes políticos. La filosofía del anarquismo toma al individuo desde la cuna y lo acompaña hasta el horno crematorio.

El anarquismo concierne al individuo, no solo frente a la colectividad, sino frente a sí mismo. El anarquismo no se dirige al ciudadano, sino al hombre. Lo para a las puertas de los cabarés, de los colegios electorales, de los burdeles o de los cuarteles, de las iglesias o de los fumaderos de opio. Lo conduce al terreno de la ciencia, del libre examen, de la observación.

Mientras que el socialismo de Guesde puede hacer buenas migas con el catolicismo, mientras que el socialismo de Bebel[10] se reconoce en el patriotismo más puro, mientras que el socialismo de Viviani,[11] de Briand[12] o de Millerand[13] se conchaba con los «mejores jueces», el anarquismo auténtico destruye los tribunales, los panteones y las catedrales que la idea de justicia, la idea de patria y la idea de Dios construyen en el cerebro de los hombres.

Puede lamentarse, en ocasiones, que nuestra elección, nuestra opinión, no salten al rostro de la opinión general, junto a la de los líderes del radicalismo o del socialismo. Yo no lo lamento.

El día en que nuestra idea esté lo bastante generalizada como para llevar a algunos de los nuestros al Parlamento, tendremos cosas mejores que hacer que ir a pontificar en él. Seremos los suficientes en número como para lanzar el libro o el folleto a todas las manos, como para hablar en todos los medios sin imponernos la palinodia de la elección y la mentira del voto.

Ya ahora, la minoría que formamos hace vibrar las cuerdas del espíritu del pueblo más poderosamente que el partido socialista unificado o independiente. Nuestros folletos se distribuyen por millares. La biblioteca socialista no puede competir con la biblioteca anarquista. El socialismo no tiene equivalentes a los folletos de un Kropotkin, de un Reclus, de un Paraf-Javal, de un Grave,[14] de un Nieuwenhuis o de un Malatesta. Nuestros folletos están por todos lados, penetran en cualquier lugar.[15]

No es el Palacio Borbón o el de Luxemburgo[16] lo que necesitan sus sanas y fuertes ideas, sino hombres que las piensen, las escriban, las divulguen. Las ideas, arrojadas desde una tribuna legislativa, toman una forma legal que disminuye toda su fuerza. Pasan bajo la mirada de la censura gubernamental.

Las ideas anarquistas no toman su fuerza, su «autoridad», del lugar desde donde se lanzan, sino de su propio valor. Solo los partidos decadentes tienen necesidad de la autoridad del voto y del número. El anarquismo está demasiado vivo. […]

[1] Sobre este debate: Émile Pouget, *La Confédération générale du travail*, seguido de *Le Parti du Travail*, introducción de Jacques Toublet, Editions CNT-RP, 1997.

[2] Jardinero y militante anarquista. Fue, desde 1907 hasta 1913, secretario de la Bolsa de Trabajó de Ivry. En 1908 fue candidato al puesto de secretario adjunto de la CGT, sección Bolsas, contra Desplanques, que fue elegido adjunto de Georges Yvetot (1868-1942).

[3] Louis Niel (1872-1952). Camarero y, más tarde, tipógrafo. Fue Secretario general de la CGT. En torno a 1906 evoluciona hacia el reformismo. Durante el Congreso de Amiens, defiende, frente a anarquistas y guesdistas, la independencia del movimiento obrero, exaltando la primacía de la acción sindical.

[4] Charles Malato (1857-1938). Militante anarquista, escritor, publicista y francmasón. Fue autor, entre otras obras, de *La filosofía de la Anarquía* (1889) y de *Revolución Cristiana y Revolución Social* (1891). Deportado junto con su padre, defensor de la Comuna de París, a Nueva Caledonia en 1874, poco después de su retorno a Francia, funda la Liga Cosmopolita, en cuyo seno defiende el ilegalismo. Será condenado a quince meses de prisión por «incitación al asesinato, pillaje e incendio». Durante el asunto Dreyfus, colabora en el *Journal du Peuple* de Sébastien Faure y forma parte del comité revolucionario de coalición encargado de responder a las manifestaciones nacionalistas. En 1905 y debido a su cercanía a Francisco Ferrer, se le imputa la participación en el atentado contra Alfonso XIII; saldrá absuelto. Su explícito apoyo a los aliado con el estallido de la Primera Guerra Mundial y su firma del *Manifiesto de los 16* causará una gran polémica en los medios anarquistas.

[5] *Palais Bourbon*, esto es, la Asamblea Nacional francesa.

[6] Gérault-Richard había conocido cierta fortuna, en sus años mozos, como intérprete de canciones de inspiración campesina y socialista en las tabernas y cabarés del barrio parisino de Monmartre.

[7] Jules Coutant (1854-1913). Obrero, militante socialista (de tendencia blanquista a partir de 1895) y diputado por el Sena. En 1905 se adhirió a la SFIO (*Section française de l’Internationale ouvrière*; en 1969, se transformó en el Partido Socialista Francés), aunque la abandonó poco después por no poder soportar la disciplina de partido. Fue reelegido en su circunscripción como republicano-socialista en 1910.

[8] De Jean Allemane (1843-1935). Tras ser excluido del Partido Obrero de Jules Guesde en el Congreso de Châtellerault (1890), funda su propia organización: el POSR (Partido Obrero Socialista Revolucionario), que preconiza la huelga general como medio de acción revolucionaria. Aunque ideológicamente cercanos al anarcosindicalismo, en la práctica, los allemanistas perseguirán siempre la unidad con otros miembros de la familia socialista y su presencia en las instituciones políticas burguesas. De hecho, en 1902, el POSR se fusionará con los socialistas independientes y la FTSF (Federación de los Trabajadores Socialistas de Francia) de Paul Brousse para crear el PSF (Partido Socialista Francia), que tendrá como portavoz a Jean Jaurès.

[9] De Paul Brousse (1844-1912). Médico y militante anarquista de primera hora, se convertirá al socialismo en la década de 1880. Representante de un socialismo no marxista (o incluso anti-marxista), Brousse considerará posible el advenimiento de un régimen socialista mediante reformas progresivas, tanto en el ámbito nacional (mediante leyes) como en el municipio (a través de la descentralización), centradas fundamentalmente en los servicios públicos. Su reformismo será conocido como *broussismo* o *posibilismo*.

[10] Auguste Bebel (1840-1913). Fue uno de los fundadores del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y director de la publicación socialista *Vorwärts*. Entre sus obras se encuentran *La guerra de los campesinos en Alemania* (1876), *La mujer y el socialismo* (1883), *Charles Fourier* (1888) y *Mi vida* (1910).

[11] René Raphaël Viviani (1863-1925). Fundó el Partido Republicano Socialista en el año 1910. Fue Ministro de Instrucción pública entre 1913 y 1914 y Presidente del Consejo desde el 13 de junio de este último año hasta el 29 de octubre de 1915.

[12] Aristide Briand (1862-1932). Pasó de posiciones cercanas al sindicalismo revolucionario, en su juventud, a la defensa de un socialismo de tonalidades más suaves, cuya expresión organizativa fue la creación de una efímera *Fédération des gauches* en el año 1914. Ocupó diversas carteras ministeriales y la Presidencia del Consejo en varias ocasiones. En 1926 recibió el Premio Nobel de la Paz (junto a Gustav Stresemann) por su labor en pro de la reconciliación entre Francia y Alemania (Acuerdos de Locarno).

[13] Étienne Alexandre Millerand (1859-1943). Como Briand, abandonó su inicial militancia izquierdista para irse escorando paulatinamente hacia la derecha. También estuvo implicado en la fundación de la *Fédération des gauches* y, más tarde, en la creación de la *Ligue républicaine national*. Fue el primer socialista que formó parte de un gobierno francés; entre el 29 de septiembre de 1920 y el 11 de junio de 1924, ocupó la Presidencia de la República.

[14] Jean Grave (1854-1939). Militante y teórico anarquista francés. Fue fundador de la revista *Les Temps Nouveaux*, que acogió, entre otras, las firmas de Élisée Reclus y Kropotkin. Se convirtió en divulgador de las tesis de este último con *La société mourante et l’anarchie* (1892). Escribió *Las aventuras de Nono*, una utopía libertaria para niños, que, tras su traducción al castellano por Anselmo Lorenzo, sería utilizado como libro de texto en la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia. Fue, por cierto, Grave, adversario de la corriente anarco-individualista dentro del movimiento libertario, el que hizo correr la voz de que Libertad era, en realidad, un confidente de la policía.

[15] Ferdinand Domela Nieuwenhuis (1846-1919). Pastor luterano convertido al socialismo y, más tarde, al anarquismo. Fue el primer socialista que ocupó un escaño en el parlamento holandés. Estuvo también entre los organizadores del Congreso Antimilitarista de Ámsterdam de junio de 1904. Fue un ardiente propagandista de la huelga general en caso de conflicto, pero se opuso a una organización anarquista estructurada y se mostró muy crítico frente al anarcosindicalismo.

[16] Sede del Senado en Francia.

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Manifiesto cyberpunk

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

MANIFIESTO CYBERPUNK

Somos las mentes electrónicas, un grupo de rebeldes con pensamientos libres, cyberpunks.
Vivimos en el ciberespacio, estamos en todos los lugares y en ninguno al mismo tiempo, no tenemos límites, jerarquías, leyes ni líderes.
Este es nuestro manifiesto, el manifiesto cyberpunk.

I.Cyberpunk

Esos somos nosotros, lo diferente. Ratas de la tecnología, nadando en el océano de la información. Estamos cohibidos, pequeños chicos de colegio, sentados en el último pupitre, en la esquina de la clase. Somos el adolescente que todos consideran extraño, estamos estudiando infectar redes informáticas y hackear sistemas operativos, explorando la profundidad de su extremos. Nos criamos en el parque, sentados en un banco, con un ordenador portátil apoyado en las rodillas, programando la última realidad virtual. Lo nuestro está en el garaje, apilado con la porquería electrónica, el hierro soldado en la esquina de la mesa, cercana a la radio desmontada y detrás de los televisores desarmados. Eso es lo nuestro, una habitación con ordenadores, impresoras zumbeantes, enrutadores de red y módems funcionando todo el tiempo. Somos aquellos que vemos la realidad de forma distinta, nuestro punto de vista muestra más de lo que la gente ordinaria puede ver, aquello que todos ignoran, el lugar al que nadie quiere mirar. Ellos solo ven lo exterior, pero nosotros vemos lo interior. Eso es lo que somos, realistas con gafas de soñadores. Somos aquellas personas casi desconocidas en el vecindario, personas entregadas a sus propios pensamientos, sentadas día tras día ante el ordenador, saqueando la red por algo. No salimos muy frecuentemente, solo a veces para ir a la universidad, a trabajar reparando algunas cosas, a comprar porquerías en la tienda de la esquina… o simplemente para dar un paseo y respirar algo del poco aire puro que aún existe y sobrevive en el planeta. No tenemos muchos amigos, sólo unos pocos conocidos de Internet y con los cuales nos reunimos en determinadas ocasiones en el domicilio de alguien y nunca públicamente. Todos los demás que conocemos están en la red, en el otro lado de la línea. Los conocemos de nuestros foros, blogs, canales favoritos de Internet y redes que frecuentamos. Nosotros somos aquellos a los que les importa una mierda lo que los demás piensen de ellos, no nos interesa lo que aparentamos o lo que la gente diga o piense sobre nosotros. La mayoría de nosotros viven escondidos, ocultos en algún callejón, siendo desconocidos para todos, excepto para aquellos que realmente consideramos relevantes y con los que necesitamos mantener un contacto constante y permanente. Otros aman la popularidad, ellos aman la fama. Ellos son conocidos en su mundo populista de celebridades en donde pueden ganar mucho dinero exhibiéndose, exponiéndose, vendiendo su dignidad y monopolizando los derechos humanos a fin de convertirlos en un negocio de beneficio propio. Sus nombres se escuchan con facilidad allí. Pero todos unidos somos una sola fuerza marchando, una sola energía en movimiento, una ideología o conjunto de muchas ideas diferentes combatiendo, nosotros somos los cyberpunks.

La sociedad no nos entiende, somos los «raros», los «dementes» y los «locos», ¿sólo por ser más introvertidos, retraídos y pensar distinto a los demás? Somos personas fuera del radar del sistema, somos seres externos a todo el fanatismo, manipulación y control de los gobiernos, fuera de la vista de la gente normal que vive lejos de la información, y cuyo cerebro está tan contaminado por las cotidianidades de la vida y su percepción y mentalidad se encuentran tan manipuladas por las empresas, que han perdido la capacidad para comprender las ideas libres. La sociedad se burla y rechaza nuestra manera de pensar, comunidades obscuras y ocultas viviendo, pensando y respirando de una única manera, creando su propio tópico. Ellos nos desprecian porque pensamos de forma libre, y el pensamiento libre está prohibido, es un crimen, acto de vandalismo y terrorismo juvenil que debe ser erradicado y suprimido. El cyberpunk tiene una apariencia externa, carece de jerarquías, leyes, normas, reglas y líderes. Los cyberpunks son personas que comienzan desde lo normal y saben lo mismo que ya todos conocen, desde el vagabundo más insignificante hasta el multimillonario más poderoso, pero lo miran con otros ojos, tienen otra percepción, un raciocinio analítico muy particular, una forma de ver, comprender, ser y pensar muy distinta y con ello se permiten modificarlo todo hasta conocer su interior, su funcionamiento, sus por qué, cómo y cuándo a fin de darles otros usos muy diferentes a los predeterminados por defecto. El cyberpunk ya no es un genero de literatura, tampoco es una ordinaria subcultura. El cyberpunk es en si mismo una nueva orden, un nuevo movimiento dirigido por padres e hij@s de una nueva «ciber-era». Una cultura que une todos nuestro intereses comunes. Nosotros estamos unidos, somos uno, una sola fuerza en constante movimiento, una energía luchando por uno o muchos objetivos, algunos compartidos de forma colectiva y otros privados. Nosotros somos los cyberpunks.

II. Sociedad

La sociedad que nos rodea está atascada en el conservadurismo y en el «todo para unos pocos, las élites más poderosas», mientras se hunde lentamente en las arenas movedizas del tiempo. Sin embargo, algunos obstinados rehúsan a creer esto, lo obvio es que vivimos en una sociedad podrida, las llamadas reformas que nuestros gobiernos utilizan para enorgullecerse no son más que un invento, una pantalla, un engaño, una sucia y asquerosa mentira, otra manipulación en la lista que a fin de cuentas, aunque de forma muy subliminal, sutíl, oculta y maliciosa, sólo satisface a unos pocos. La gente teme a lo extraño y a lo desconocido. Ellos prefieren lo autentificado y verificado por los gobiernos y empresas, aquello que está controlado, espiado y vigilado, aquello que es popular y aceptado por todos. Ellos temen a lo que lo extraño y desconocido pueda acaecerles o acarrearles, ellos temen perder lo que ya tienen. Su temor es tan fuerte que esto es proclamado enemigo revolucionario, una idea liberal a mano armada, una amenaza, un acto de terrorismo, vandalismo y un peligro público para la sociedad porque el sistema les dice que es peligroso. Para ello, las personas podrían ignorar la vigilancia y manipulación gubernamental, dejarla a un lado, seguir adelante y hacer su propia vida lejos de las garras del gobierno. Ellos están atemorizados, se mantienen constantemente bajo el control del dinero y mantienen sus vidas en un constante terror infundado por el sistema en el sentido de que lo poco que ahora tienen podrá multiplicarse en el mañana. Todo lo que ellos deben hacer es cerrar sus puños y sentir lo extraño y desconocido como puro, suyo y propio, dando así libertad a los pensamientos, ideas y a las palabras. Durante siglos, las nuevas generaciones han sido adoctrinadas de una misma manera porque los ideales son la vulnerabilidad que todos buscan, los ideales son el tesoro del cual todos desean apropiarse a fin de controlarlo, monitorizarlo y manipularlo. Se olvida la individualidad, la gente piensa de una misma forma, siguiendo un modelo impuesto y determinado en ellos desde su juventud por parte de la así llamada «educación» para todos los niños y, cuando alguno se atreve desafiar la autoridad, es castigado. Nuestra sociedad está enferma y necesita ser curada y una buena opción es eliminar al sistema, destruir toda forma de empresa, quitar cualquier modo de capital privado y hacer de sus recursos algo libre, colectivo y compartido por todos y a lo cual todos puedan acceder de forma fácil, sencilla, igualitaria y equitativa sin monopolio alguno ni tener que pagar nada por ello.

III. El Sistema

El sistema, con siglos de antigüedad, basado en principios que no son validos actualmente. Un sistema que no ha cambiado mucho desde su nacimiento y que ahora está equivocado puesto que es incompatible con las formas de vivir, ser y pensar de la raza humana avanzada en tiempos modernos. El Sistema necesita imponer su verdad sobre la nuestra para poder mandar y los gobiernos necesitan que nosotros les sigamos ciegamente en todo y a cada una de sus manipulaciones, engaños y mentiras. Por esta razón, vivimos en un eclipse informativo. Cuando las personas adquieren más información de la inculcada y adoctrinada por el gobierno, no pueden distinguir cuál es correcta y cuál no. En consecuencia, la mentira se hace verdad, una verdad fundamental para todo lo demás. De ese modo los líderes controlan con mentiras a la gente ordinaria que carecen de la noción de cual es la verdad y ciegamente siguen al gobierno, creyéndoles como lo único verdadero y real. Nosotros luchamos para liberar la información, nosotros combatimos por la libertad de prensa, de conocimiento y expresión. Por la libertad de manifestar nuestros pensamientos, ideas y opiniones libremente sin ser perseguidos por el sistema. Incluso en los países más democráticos y desarrollados que pretenden ser la cuna de la libertad de expresión. La desinformación, la mentalidad controlada y la prensa manipulada es una de las principales armas del sistema y esta es un arma que ellos dominan muy bien. La red es la que nos ayuda a expandir nuestros pensamientos libremente, la red sin barreras ni limites de información. Lo nuestro es tuyo, lo tuyo es nuestro. Todo el mundo tiene el derecho a compartir la información, investigar por ella y adquirir conocimiento nuevo, jugoso y sabroso sin restricciones. El cifrado de información es nuestra arma ya que sólo así las palabras de la revolución pueden expandirse ininterrumpidamente, y el gobierno sólo puede intentar adivinar mientras nosotros le observamos desde las obscuridades de la Internet y sonreímos. La red es nuestra esencia, nuestro medio, nuestra herramienta y en la red somos los reyes donde podemos ejercer cada uno como su propio líder y crear sus propias reglas y leyes. El mundo está cambiando, pero las leyes son las mismas. El sistema no está cambiando, sólo unos pocos rasgos para revestirse a los nuevos tiempos, pero en el fondo es todo lo mismo. Nosotros en la internet hacemos y creamos nuevas leyes al igual como hacemos y creamos código. Leyes, que se ajusten a los tiempos en los que vivimos, con el mundo que nos rodea y que defienden la justicia, los derechos civiles, la libertad, el anonimato y la privacidad. No leyes construidas en las bases del pasado, no leyes que sólo se refieren a unos pocos y defienden los intereses del más grande y poderoso, sino que son leyes para hoy, leyes que se ajusten al mañana y nos protejan como seres humanos.

IV. La visión

A algunas personas no les importa lo que sucede en el mundo, a ellos les preocupa lo que suceda a su alrededor, en su «micro-universo». Estas personas sólo pueden ver un futuro obscuro, porque ellos sólo ven la vida de ellos mismos en el aquí y ahora. Otras personas se muestran más concienciadas en lo que ocurra globalmente, ellos están interesados en todo, en la perspectiva del futuro, en lo que va a pasar en el mundo. Estos últimos suelen tener una actitud más optimista; para ellos el futuro puede ser limpio y el mundo es más bonito, ya que son capaces de ver en esto a una raza humana más madura en un mundo más amplio, o al menos eso es lo que ellos piensan. Nosotros estamos en el medio, nos interesa lo que ocurre ahora, en el futuro de la raza humana, el planeta tierra y en lo que puede suceder más adelante. Para ello, coincidimos que la Internet es y será un punto de quiebre y fluctuación fundamental, algo esencial y que moverá al mundo y de lo cual indiscutible e incuestionablemente dependerán los hombres y mujeres del mañana. En consecuencia de ello, observamos la red y acordamos efectivamente que hace ya muchos años que está creciendo y haciéndose a cada segundo más amplia de una forma descontrolada. Pronto todo en este mundo será absorbido por la red, e inclusive, será por ley. Desde los sistemas militares, todas las empresas, entidades, organizaciones y gobiernos hasta la computadora personal de nuestro domicilio o centro de trabajo. Pero la red es el nuevo hogar de la anarquía y por ello no puede ser controlada, espiada, vigilada ni monitorizada masivamente de forma general y en eso radica su poder. Cada hombre será independiente en la red, toda la información estará aquí, cerrada en el abismo de ceros y unos y el que consigue controlar su red, controlará su vida y su información. Actualmente vivimos en una mezcla del pasado y el presente, el mal proviene del hombre y el bien de la tecnología. La red controlará al pequeño individuo y nosotros debemos controlar nuestra red, nuestros movimientos, cada una de nuestras operaciones, trabajos y actividades en ella porque sólo así conseguiremos llegar a controlar nuestras vidas puesto que éstas sólo existirán en la red. Somos y seremos seres físicos, pero nuestra información es virtual y por tanto la mitad de nosotros mismos también lo debe ser. O de lo contrario, si no controlamos nuestra red, seremos controlados, fácilmente esclavizados y manipulados por 3eros, por las élites, por los gobiernos y empresas, y por ello, la información es poder.

V. ¿Dónde estamos?

Todos nosotros vivimos en un mundo enfermo, donde el odio, el egoísmo, el racismo, la ambición, la envidia, la codicia, la soberbia, el narcisismo y el orgullo son armas, tanto individuales como manipuladoras para controlar a la sociedad y las grandes masas y la paz humana una utopía cada vez más lejana e imposible de alcanzar. El mundo crece muy rápidamente y de forma exponencial, tanto que ya es difícil para un cyberpunk vivir en las eras modernas y subdesarrolladas, con gente manipulada y controlada alrededor suyo que creen en las mentiras y engaños de los gobiernos y empresas, e inclusive, las protejen y argumentan sus acciones intentando inútilmente de defenderlos. Nosotros vamos hacia adelante y ellos nos empujan hacia atrás. La sociedad nos suprime, se autodestruye, suprime su dignidad, suprime su privacidad, suprime su libertad de información, su libertad de expresión, de opinión, de prensa, conocimiento, pensamiento y se burla de sus propios derechos humillándose ante los poderes, controles y manipulaciones de las élites con crueles y despiadados programas de «educación» en escuelas y universidades donde se debe pagar por información manipulada, limitada, censurada y restringida. Adoctrinan a los niños con sus puntos de vista y castigan y niegan todo intento de pensar diferente por medio de la burla y la humillación. Nuestros hijos crecen educados en este viejo y aún no cambiado sistema que ha sido implementado durante los últimos miles de años. Un sistema que no tolera la libertad de información, la libertad de expresión, de opinión, de prensa, conocimiento, pensamiento y demanda una estricta obediencia a las reglas. Viviríamos en un mundo muy distinto de este si las personas hicieran escalones y no huecos. Es difícil vivir en este mundo para los cyberpunks. Vivimos en el lugar correcto, pero no en el tiempo correcto ya que no somos respetados y valorados de la forma correcta. Todo es tan ordinario, la gente es la misma, sus actos también lo son. Algunos intentan encontrar su propio lugar, su propio espacio, la comunidad cyberpunk, y encontrándolo, construyen su vida, crean sus propias leyes, crean sus pensamientos que cambian la realidad, se entregan a éstos y viven en las redes informáticas ocultas, profundas, anónimas y obscuras de la Internet underground compartiendo todos esos pensamientos, ideales y opiniones libremente con todos. Otros, en cambio, se acostumbran al mundo tal y como es. Ellos siguen viviendo en él, aunque no les guste. Ellos no tienen otra elección que esperar que el mundo se mantenga «bien», siga hacia adelante, y dentro de lo posible, llegue a mejorar algún día. Lo que nosotros intentamos hacer es cambiar la situación, estamos ajustando el mundo presente a nuestras necesidades y visiones, para adecuarlo a su máxima función y olvidar la basura. Cuando nosotros no podemos, simplemente vivimos en este mundo, como los cyberpunks, no importa lo difícil que sea, cuando luche la sociedad nosotros los contrarrestaremos. Nosotros construimos nuestras vidas en el ciberespacio, creamos nuestro propio código, nuestras propias leyes, nuestra propia ética. Un montón de ceros y unos, un montón de bits de información. Construimos nuestra comunidad, la comunidad de los cyberpunks.

¡Unidos luchemos por nuestros derechos!
Somos las mentes electrónicas, un grupo de rebeldes con pensamientos libres, cyberpunks.
Vivimos en el ciberespacio, estamos en todos los lugares y en ninguno al mismo tiempo, no tenemos límites, jerarquías, leyes ni líderes.
Este es nuestro manifiesto, el manifiesto cyberpunk.

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Borra tu información de Internet con solamente un botón

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

Decir a estas alturas que Internet es un sitio maravilloso sería repetir una vez más algo que todos sabemos. Pero, todos alguna vez nos hemos querido marchar de un sitio por muy genial que fuese. El problema es que en Internet no teníamos una salida fácil, hasta ahora.

Los desarrolladores suecos Wille Dahlbo y Linus Unnebäck han creado Deseat.me, una aplicación web que ofrece una forma de borrar toda nuestra existencia de Internet en unos pocos clics. Una vez iniciamos sesión en el sitio web con una cuenta de Google o Outlook, analiza las aplicaciones y servicios para los que se ha creado una cuenta y crea una lista con todos ellos.

Cada una de las cuentas se empareja con un enlace de eliminación que lo que hace es redirigirnos a la página de cancelación del servicio. De esta forma en unos pocos clics podemos acabar con nuestros diversos servicios en la Red y, en alrededor de una hora, haber cancelado todos nuestros servicios.

En cuanto a la privacidad de nuestros datos se encuentran, en principio, a salvo. Hablo de “en principio” ya que la política de privacidad de la aplicación asegura que únicamente los datos de la cuenta que creamos para personalizar los anuncios que nos mandan y que no comparten nuestra información con ningún tercero.

Pero, todo en esta vida tiene un “pero”, se reservan el derecho a que el responsable de datos -denominado Writement en la legislación sueca- comparta esta información en caso de que la ley lo requiera o en caso de que los términos de la aplicación sean actualizados y el usuario los acepte expresamente.

En caso de que estés buscando acabar con tus perfiles en la Red porque estas cansado y quieres darte un respiro o empezar de nuevo, deberías tener en cuenta esta aplicación.

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«Yo en la web»: Google te alerta cuando alguien busca tu nombre

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

Muchas veces te habrás planteado esta pregunta y, es muy posible, que como solución a ella hayas buscado tu nombre en Google. El resultado de esta búsqueda te habrá dado unos resultados, más o menos acertados, en función de la presencia social que tengas en la red.

Hoy en día con la cantidad de redes sociales que tenemos la página de resultados suele mostrarnos algunos de nuestros perfiles si no trabajas una tu marca en internet más allá. Sin embargo, es inevitable que por nuestra profesión u otra serie de motivos, en más de una ocasión nos haya podido nombrar en un artículo o mencionado ante cualquier debate.

Aunque para debate, el que se ha formado de hace un tiempo hasta aquí con el derecho al olvido en Google. Muchas personas consideran que no tienen porque aparecer como una serie de resultados en el buscador y que por tanto tienen derecho a que esas páginas de contenido sean desindexadas. Sin embargo, este post no trata sobre el derecho al olvido y puntos a favor o en contra aunque puede estar relacionado.

Crea una alerta en Google cuando alguien mencione tu nombre

Desde que surgió la polémica, Google ha estado trabajando por intentar ser más transparente y facilitar las cosas a los usuarios a la hora de controlar su presencia en Internet y cómo aparece en el buscador. Ahora, con el objetivo de seguir mejorando en esta dirección Google permite configurar una alerta para que nos llegue un correo electrónico cuando alguien escriba nuestro nombre en Internet o cualquier dato relacionado con nosotros. Este nueva herramienta ha sido bautizada como “Yo en la web” y nace como respuesta a las peticiones de muchos usuarios de tener un mayor control de cómo lo ven los demás en Internet.

Cómo configurar “Yo en la web” de Google

Siguiendo estos sencillos pasos, podrás configurar tantas alertas como quieras:

  1. Primero de todo asegúrate de que estás logueado con tu cuenta de Google. Es la misma que por ejemplo utilizas para Gmail.
  2. A continuación entra en “Yo en la web” a través de este enlace. Verás varias opciones con estadísticas de servicios de Google.
  3. La parte interesante la encontramos abajo a la derecha, entra en “Opciones de visualización”.
  4. En esta nueva ventana a la que has accedido se te mostrará la posibilidad de monitorizar tu nombre, así como otra serie de datos relacionas contigo.
  5. Si quieres recibir una alerta, tan sólo tienes que pulsar en “Crear Alertas” y configurar una nueva con la frecuencia de aviso.

Cómo ves de forma sencilla es posible monitorizar cuando se publica algún artículo o similar donde aparezca el dato que hemos configurado en la alerta. De esta forma, podemos tener un mayor control de lo que se dice de nosotros en Internet

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‘RetroShare’: el sistema P2P y F2F anónimo, descentralizado y seguro

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

Hoy en día, nos encontramos ante la situación de que, aunque queramos compartir algo con nuestros amigos por Internet, siempre hay “alguien” en medio.

Las aplicaciones de mensajería instantánea, los clientes de correo electrónico, las redes sociales… todos tienen un servidor intermedio por el que la información debe pasar antes de llegar a su destinatario.

El riesgo aumenta si hablamos de redes de intercambio de archivos (P2P), en las cuales no tenemos control alguno sobre con quién compartimos la información ni tenemos forma de verificar la autenticidad y limpieza de los datos que recibimos. Frente a dicha problemática ha nacido RetroShare.

RetroShare es una herramienta multiplataforma de código libre escrito en el lenguaje de programación Qt 4 para redes de comunicación P2P con cifrado de extremo a extremo y soporte en múltiples medios como foros, blogs, BBS, correo electrónico, compartición de archivos y mucho más, todo integrado e incorporado dentro del mismo cliente.

RetroShare establece conexiones cifradas (OpenSSL) entre amigos, los cuales autenticamos mediante certificados PGP. Es, por tanto, una red F2F (friend-to-friend), un tipo particular de P2P anónimo en donde la gente se conecta directamente con sus “amigos”. Los datos sólo se envían a tus amigos y, en algunos casos, estos pueden reenviárselos a sus amigos, lo que convierte a RetroShare en una red social privada y descentralizada sin servidores de por medio.

Entre sus funciones encontramos:

  • Chat: Podemos enviar texto e imágenes como si de una aplicación de mensajería se tratara. También, podemos discutir con varias personas en las diferentes salas de chat.
  • Voz y vídeo: Permite realizar llamadas gratuitas y seguras gracias a VoIP.
  • Correo: Tiene la posibilidad de enviar mensajes cifrados a otros miembros de la red. Además, almacena los mensajes en los nodos amigos para entregarlos aunque estemos fuera de línea.
  • Compartir archivos: Ya sea con nuestros amigos o con toda la red que tengamos. Utiliza enjambres similares a BitTorrent para acelerar la transferencia de información, permitiendo así compartir archivos grandes de varios gigabytes.
  • Foros: Puedes leer y escribir publicaciones en foros sin conexión. Cuando tengamos conexión a Internet, Retroshare sincronizará automáticamente los foros con nuestros amigos. Los foros descentralizados son resistentes a la censura por diseño.
  • Canales: Podemos publicar archivos en canales, suscribirnos a los mismos y descarga automáticamente los últimos archivos.
  • Protege tú dirección IP con TOR y todo tipo de redes de P2P anónimo, tales sean I2P o Freenet, ya que RetroShare es perfectamente adaptable a todas ellas. De este modo, la conexión entre nosotros y nuestros amigos se mantiene oculta y anónima en tales redes.

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Chile modernizará sus protocolos de ciberseguridad tras el robo de 8,5 millones de euros a manos de ciberdelincuentes

Posted on 22/09/2018 - 22/09/2018 by Anonymous Chile

Las autoridades de Chile modernizarán los protocolos de ciberseguridad del país después de que un grupo de ciberdelincuentes robase 10 millones de dólares (8,5 millones de euros) del Banco de Chile el pasado mes de mayo.

La medida ha sido adoptada por representantes del Ministerio de Hacienda, la Superintendencia de Bancos, el Banco Central y el regulador del mercado local después de lo que se supuso uno de los mayores ciberataques sufridos en la historia de la nación.

“Se van a revisar las mejores prácticas en materia de ciberseguridad para prevenir y responder frente a estos ataques”, ha indicado el ministro de Hacienda chileno, Felipe Larraín.

El 24 de mayo, un grupo de ciberdelincuentes atacó al Banco de Chile, la segunda mayor entidad financiera del país, y extrajo cerca de 10 millones de dólares, de los que una gran parte terminó en diversas cuentas en Hong Kong.

Durante el ciberataque, el Banco de Chile se vio obligado a desconectar unas 9.000 estaciones de trabajo en sus sucursales en un intento por frenar la propagación del virus, que habría servido de distracción para sustraer el botín.

Según un análisis forense de Microsoft, se trató de un ataque internacional sofisticado posiblemente proveniente de algún país de Europa del Este o Asia, tal y como ha explicado el Banco de Chile, controlado por la familia local Luksic y el estadounidense Citigroup.

Por otra parte, las autoridades han insistido en la necesidad de que el Congreso apruebe lo antes posible una nueva ley que permita contar con mejores herramientas y más capital para cubrir riesgos operacionales, incluidos los de ciberseguridad.

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FakesApp, la nueva vulnerabilidad de WhatsApp

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

Los investigadores de Check Point Dikla Barda, Roman Zaikin y Oded Vanunu han descubierto una vulnerabilidad, FakeApp, que permite saltarse el cifrado de los mensajes, interceptar y manipular los mensajes enviados tanto en conversaciones privadas como de grupo.

¿Es grave? Sí. ¿Me afecta? Raro sería que no seas usuario de WhatsApp. ¿Qué puede pasar? Esta vulnerabilidad puede multiplicar los casos de engaños y estafas además de comprometer la seguridad de las personas que comparten datos sensibles a través de ella.

¿Cómo funciona FakeApp?

La vulnerabilidad consta de tres partes:

  • Se puede editar el mensaje enviado de una persona para que el receptor crea que el emisor ha escrito mensajes distintos de los enviados por el mismo.

  • Se puede utilizar la función de “citar” en una conversación de grupo para cambiar la identidad del remitente, incluso si esa persona no es miembro del grupo, suplantando así su identidad en dicho grupo.

  • Se puede enviar un mensaje a un miembro de un grupo de forma que parezca un mensaje del grupo pero en realizad sólo puede ser visto por el respectivo integrante del grupo en disputa. En cambio, su respuesta será vista por todos los miembros del grupo.

Aquí el video explicatorio, en inglés, de Check Point:

Por si esto fuera poco, los investigadores decidieron realizar ingeniería inversa sobre el cifrado de WhatsApp y se llevaron una sorpresa. Una vez que capturaban el tráfico se lo enviaban a la extensión web que habían creado para descifrar todo el tráfico de WhatsApp al igual como volverlo a cifrar.

Esto se debe a que han descubierto que la clave pública se puede obtener en la fase de generación de claves de WhatsApp Web antes de generar el código QR y, posteriormente, se toma el parámetro “secret” que envía el teléfono móvil a WhatsApp Web mientras el usuario escanea el código QR y ya se tienen la clave pública y privada de la sesión de WhatsApp.

La herramienta que han publicado está disponible en GitHub y los detalles técnicos se encuentran en su blog.

¿Cómo puedo protegerme?

Mientras WhatsApp corrige la vulnerabilidad debemos:

  • Extremar las precauciones con todos los enlaces que recibimos.
  • Utilizar el sentido común.
  • No enviar datos sensibles por la aplicación.

Bueno, esos consejos sirven para todos los servicios de Internet que uses. Úsalos siempre.

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Autistici & Disroot: Los mejores servicios de comunicaciones seguras y cifradas al alcance de un click

Posted on 22/09/2018 by Anonymous Chile

Las revelaciones de Edward Snowden sobre PRISM, X-Keyscore y muchas otras operaciones de espionaje lanzados por gobiernos y empresas con el objetivo de controlar a la raza humana y todo el Planeta Tierra, han puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la privacidad en nuestras vidas al estar sometidos a tantos programas de vigilancia a cada minuto. Frente a esto, cientas de agrupaciones se han lanzado apostando por desafiar dichas operaciones, poner en juego sus estrategias y metodologías utilizadas y recuperar los derechos humanos que tan despiadadamente nos han arrebatado, por lo cual en consecuencia ahora nosotros en esta presentación expondremos los últimos y más interesantes proyectos que ofrecen las medidas más avanzadas para mejorar diferentes aspectos de la seguridad de nuestra información y comunicaciones del día a día de múltiples formas distintas.

Autistici:

Autistici es una plataforma de origen italiano que busca reclamar espacios en la red donde se pueda discutir y trabajar en dos niveles: por un lado, el derecho y la necesidad de comunicaciones libres, privadas y el acceso a los recursos digitales; y por el otro, aquellos proyectos relacionados con la realidad y luchas sociales. En Autistici se considera que la comunicación debe ser libre, gratuita y universalmente accesible. Para ello, defienden la autonomía colectiva para obtener un trabajo eficiente colaborando proactivamente y de forma equitativa, como por ejemplo creando y manteniendo sus propios servidores con centro de datos dedicado y privado para el proyecto en disputa en donde ofrecen múltiples servicios de todo tipo para, tanto comunidades como particulares, activistas, informantes, criptoanarquistas, defensores de los derechos humanos, luchadores por la libertad y la privacidad.

De esta forma, en Autistici aseguran que manteniéndose fuera del circuito y del radar comercial de los servicios de pago, están felices y siempre disponibles para acoger a todos los agitadores que luchan infatigablemente contra la censura de información, expresión, comunicación, conocimientos, mediática, cultural y la globalización de un imaginario preconfeccionado y empaquetado mundo y ser humano, que pasa a diario por ser el único posible.

En consecuencia, ninguno de los servicios que proveen están dirigidos, directa o indirectamente, para actividades comerciales, para ser usados por religiones, partidos políticos o, para decirlo rápidamente, por cualquiera que ya tiene medios y recursos para difundir ampliamente sus ideas, o quienes hacen uso del concepto de representación y delegación, explícita o implícitamente, en sus relaciones y proyectos del día a día.

En Autistici se garantiza que no conservan ningún tipo de registros, que no requieren de información personal para acceder a cualquiera de sus servicios, y que harán todo lo que puedan para mantener su reenviador anónimo de correos electrónicos, anonimizadores y todo lo demás que mantiene la privacidad y confidencialidad de las comunicaciones. El saber, el conocimiento, la información, la comunicación y los recursos que les rodean crecen a través del intercambio mutuo. Por ello impulsan la distribución completamente libre, sistemática y organizada de material cultural, luchando de esta forma contra el copyright tradicional, apoyamos, promovemos, defendemos y soportamos la adopción de softwares de código abierto y 100% libre.

Autistici es la parte que intenta buscar vías de trasladar al mundo digital aquellas cuestiones que son parte de luchas y organizaciones sociales, buscando superar los límites, restricciones y estreñimientos de la realidad (por ejemplo, una asamblea puede ser reproducida en una lista de correo, lo que la convierte en algo perpetuo, permanente y omnipresente). Autistici parte de una base técnica y de la pasión por conocer las herramientas técnicas y las políticas que llevan implícitas; incluso si el software se crea en un mundo virtual ello no significa que no tenga un impacto en el mundo real. Partiendo de las herramientas técnicas que usan han llegado a desarrollar un conjunto de demandas políticas específicas, desde el terreno digital al ámbito real.

Junto a esto, piensan que los medios de comunicación no deben estar exclusivamente en manos de profesionales de la información. Creen en el valor de la autoproducción y autogestión: esta es la razón por la que no tienen patrocinadores ni financiación de ningún tipo, aparte de las donaciones voluntarias de aquellas personas que creen que nuestro proyecto es importante y debe sobrevivir. Los aspectos técnicos y políticos de nuestros servidores, servicios y proyectos se discuten de la forma más transparente y horizontal que sea posible a través de una lista de correo. No tienen coordinador/a, voceros ni hacen votaciones.

Disroot:

Disroot es un proyecto radicado en Amsterdam, Holanda, mantenido por voluntarios y que depende del apoyo de su comunidad. Originalmente, Disroot se creó por necesidades personales, aseguran sus fundadores que buscaban softwares, medios y plataformas que pudiesen utilizar para comunicarse, compartir y organizarse dentro de sus círculos. La mayoría de las soluciones disponibles carecían de los elementos claves que ellos consideraban importantes: sus herramientas debían ser abiertas, descentralizadas, federadas y respetuosas de la libertad, el anonimato, los derechos humanos y la privacidad.

Mientras buscaban tales herramientas, encontraron algunos proyectos realmente interesantes, proyectos que creyeron que deberían estar disponibles para cualquiera que valore principios similares. Por lo tanto, decidieron reunir algunas aplicaciones y compartirlas con otros. Así es cómo Disroot empezó.

Con el funcionamiento de Disroot esperan cambiar la manera en que la gente habitualmente se comunica e interactúa en la web. Quieren alentar a las personas a liberarse de los «jardines vallados» del software popular, de código privativo, softwares espía y cambiar a alternativas abiertas, libres, descentralizadas y éticas, ya sea en su plataforma o en otra, o incluso permitir al usuario hospedar la suya propia. De este modo, juntos y en la actualidad aseguran que pueden formar una red que sea verdaderamente independiente, enfocada en el beneficio de la gente en lugar de explotarla.

  • Federación y descentralización:

La mayoría de los servicios de Internet funcionan desde un punto centralizado, controlado y operado por corporaciones. Éstas almacenan información privada de sus usuarios y la analizan utilizando algoritmos avanzados con el fin de crear perfiles precisos de sus ‘usuarios’. Esta información es usada habitualmente para aprovecharse de la gente en beneficio de los anunciantes. Son datos que también pueden obtener instituciones gubernamentales o hackers malintencionados. La información incluso puede ser quitada sin aviso, por razones dudosas o políticas regionales de censura.

Un servicio descentralizado puede residir en varias máquinas, propiedad de diferentes individuos, compañías u organizaciones. Con protocolos de federación, esas instancias pueden interactuar y formar una red de muchos nodos (servidores que hospedan servicios similares). Uno podría dar de baja un nodo pero nunca la red entera. Con este tipo de organización, la censura es prácticamente imposible.

Pensemos en cómo utilizamos el correo electrónico: puedes elegir cualquier proveedor de servicio o armar el tuyo propio, y aún así intercambiar correos con personas que usen otro proveedor de correo. El correo electrónico está construido sobre un protocolo descentralizado y federado.

Estos dos principios, juntos, constituyen la base de una enorme red que depende de una estructura bastante simple y con costos relativamente bajos. Cualquier máquina puede convertirse en un servidor y ser un participante semejante en la red. Desde una pequeña computadora de escritorio en tu casa hasta un servidor dedicado o racks con múltiples servidores. Este abordaje proporciona la posibilidad de crear la más grande red global perteneciente a los usuarios. Tal como fue planeado que fuese la Internet desde sus inicios.

De esta forma, los administradores de Disroot garantizan que no permitirán que su plataforma se convierta en una entidad centralizada y jamás será objeto del imperialismo, mercantilismo y capitalismo mundial, no pondrán en riesgo la privacidad y datos personales de sus usuarios ni se dejará manipular por el poder, la ambición, la avaricia y la codicia del ser humano en la Tierra; sino que muy por el contrario a todo esto, Disroot es y siempre será una parte de una comunidad más grande, un nodo entre muchos en donde poder comunicarse libremente y de forma segura, compartir información y expresar ideas sin control de las autoridades, y con esto también incitan a que otros se sientan inspirados y estimulados a crear más proyectos con similares intenciones.

  • Privacidad:

El software puede ser creado, darle cualquier forma, modificarlo, moldearlo a gusto de cada uno, compartirlo libremente y aprender de tod el proceso permitiendo así que otros conozcan el software creado, se nutran de los conocimientos aplicados y realicen también sus aportes, contribuciones y colaboraciones incondicional, ilimitada y desinteresadamente sin esperar nada más excepto el promover las mismas ideologías de libertad, compartir, contribuir y aportar a una comunidad que se hace a cada minuto más grande. Cada botón, cada color y cada enlace que vemos y utilizamos en la web fue puesto ahí por alguien. Cuando hacemos uso de las aplicaciones que nos ofrecen, generalmente no vemos – y a veces no nos interesa – mucho de lo que ocurre detrás de la interfaz que utilizamos. Nos conectamos con otra gente, almacenamos nuestros archivos, organizamos reuniones y festivales, enviamos correos o chateamos durante horas y todo sucede, para nosotros o a los ojos del usuario, «mágicamente». En las últimas décadas la información se ha vuelto muy valiosa y más y más sencilla de recopilar, procesar, exponer, publicar, compartir y comerciar permitiendo así un sin fin de posibilidades, opciones y trabajos posibles que se pueden realizar sobre dicha información, aprender de ella, modificarla y beneficiarse o perjudicarse a si mismo o a otros del modo que sea y obteniendo también un poder cada vez mayor por sobre dicha información y lo que se puede hacer con ella. Estamos acostumbrados a ser analizados, aceptando ciegamente términos y condiciones por «nuestro propio bien», confiando en autoridades y compañías multimillonarias para que protejan nuestros intereses, mientras todo el tiempo somos el producto en sus ‘granjas de personas’.

Con ello, los fundadores y administradores de Disroot invitan a sus usuarios, internautas y todo público de la Internet a que cada uno de nosotros seamos dueños de nuestra información ya que, según manifiestan, muchas redes usan nuestros datos para hacer dinero analizando nuestras interacciones y utilizando esta información para publicitarte cosas. Disroot se compromete a no hacer nada de eso ni a utilizar nuestros datos con ningún otro propósito que no sea permitir acceder a la plataforma y usar el servicio. Nuestros archivos en la nube están cifrados con tu contraseña de usuario, cada texto anónimo en línea y fichero subido al servicio Lufi está cifrado del lado del cliente también, lo que significa que ni siquiera los administradores del sistema tienen acceso a nuestra información privada y datos personales. Siempre que exista una posibilidad para cifrar, la habilitamos y si no es posible, se aconseja y recomienda firmemente utilizar un software de cifrado externo.

  • Transparencia y sinceridad:

En Disroot se utiliza software 100% libre y de código de abierto. Esto significa que el código fuente (la forma en que opera el software) es de acceso público. Cualquiera está en condiciones de contribuir con mejoras o ajustes al software y éste puede ser auditado y controlado en cualquier momento, sin puertas traseras ocultas u otro software malicioso.

Aseguran tener la disponibilidad para ser completamente transparentes y abiertos con las personas que utilizan sus servicios y por ello publican información sobre el estado actual del proyecto, la condición financiera, nuestros planes e ideas. También están abiertos a escuchar todas las ideas, sugerencias, opiniones, colaboraciones, aportes, criticas y comentarios para así poder dar la mejor experiencia posible a todos sus usuarios y mantener también la plataforma a cada día con más vida, encanto y servicios disponibles de la forma más completa, rápida, accesibles y fáciles de usar.

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